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27 de febrero de 2014

NIÑOS Y GATOS III



Gatos y bebés recién llegados


Cuando tu bebé ya haya nacido y llegue a casa, te verás otra vez agobiada por un mar de dudas sobre cómo actuar con el gato. En mi caso, con mi hijo mayor, por aquello de ser madre primeriza, tuve unos cuidados exquisitos para que mis gatos no se arrimaran a sus cosas. Con el pequeño no tuve tanto cuidado. Realmente, era más fácil que le contagiara algo su hermano mayor cuando venía del colegio todos los días, a que le contagiaran mis gatos que nunca salían de casa y que siempre comían comida envasada para consumo felino.





Según fueron creciendo, los gatos iban tomando más confianza en ellos. A mi gata le gusta “llamarles” para jugar y siempre mantiene su velocidad al nivel suficiente para que ellos la sigan de cerca sin alcanzarla. Y todas las noches les lleva un regalito de juguete y les canta una “nana” desde el pasillo cuando los niños se acuestan. Es una gata muy mandona, y no les deja que la acaricien mucho, así que les dice claramente cuándo tienen que dejarla tranquila dándoles un cachete con la mano o haciendo como si les fuera a morder. Para quien no conoce a los gatos, esto les asusta, porque piensan que les va a morder realmente, pero a día de hoy, nunca les ha hecho ningún daño y ellos han aprendido que cuando ella les dice basta, es basta. A decir verdad, mi peludita me ha ayudado de una forma muy natural a enseñarles disciplina y respeto a mis hijos.



Mi gato es otro cantar. Él se deja hacer y se deja acariciar y escucha pacientemente todas las conversaciones que mis hijos mantienen con él, incluso les contesta en el momento oportuno como si realmente estuvieran charlando. Y esto, aunque muchos piensen que no tiene importancia, realmente sí les da una sensación de compañerismo y de amistad con él, y ver el gesto de felicidad de mis hijos por esa complicidad con el gato es algo que te llena el alma.



Ahora, cuando a mis hijos les piden en el colegio que dibujen a su familia, nunca faltan los gatos, porque son sus hermanos. Cuando mi hijo mayor tuvo miedo en su habitación alguna vez, al día siguiente me confesó que se le pasó el miedo al ver que los gatos estaban con él en la cama.

Dibujo de Miguel, 6 años, para Amigos del Perro: 

"Los bichillos del tejado (el triángulo rojo) representan a todos los animalitos que viven fuera de nuestra casa... y es que para él, el trabajo de la Protectora de Animales (o la "directora de animales", como lo llama él) es algo superimportante y que se extiende a todos los animales, los que viven libres y los que conviven en casa. A mí también me llamó la atención y le pedí que me lo explicara [mamá orgullosa y babero en mano :-D] "



Julia