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25 de abril de 2014

PERROS Y NIÑOS AUTISTAS


UN ESTUDIO CONFIRMA LOS BENEFICIOS DE LA TENENCIA DE PERROS EN FAMILIAS CON NIÑOS AUTISTAS

Casi todos sabemos que crecer con perros (o gatos,  caballos...) ayuda a los niños en su educación, desarrollo emocional, sistema inmunológico, etc. Desde el punto de vista social y afectivo, los animales nos dan un amor total, no nos juzgan, para ellos somos los más guapos, los más simpáticos, los más... todo.




Los niños autistas, que tienen más problemas para relacionarse con el mundo que les rodea, se benefician especialmente de su relación con los animales, como nos confirma el último estudio sobre el tema:

El 14 de abril de 2014 la oficina de prensa de la Universidad de Missouri (U.S.A.) comunicó el resultado del estudio publicado en el Diario de Enfermería Pediátrica, y que forma parte de la tesis doctoral de Gretchen Carlisle, referido a la decisión de tenencia de mascotas  para padres de niños autistas, que determina claros beneficios de la convivencia con perros.

Carlisle entrevistó a 70 familias con hijos autistas, pacientes del Centro Thompson para el Autismo y Enfermedades de Desarrollo Neurológico de la Universidad de Missouri. Casi dos tercios de las familias estudiadas tenían perros, y de éstos, el 94% informó que sus hijos autistas estaban muy unidos a sus perros. Incluso en las familias sin perros, el 70% de los padres manifestó que a sus hijos autistas les gustaban los perros. Muchos padres con perros dijeron que habían elegido específicamente perros por los beneficios que suponían para los niños autistas.

Carlisle dice: «Los niños autistas luchan para interactuar con otros, lo que les dificulta hacer amistades. Estos niños pueden beneficiarse especialmente de la relación con perros, que les darán compañía y amor incondicionales.  Los perros pueden ayudar a los niños autistas actuando como lubricante social. Por ejemplo, los niños autistas pueden tener dificultades para interactuar con otros niños del vecindario; si les invitan a jugar con sus perros, entonces éstos pueden servir de puentes que ayudarán a los niños autistas a comunicarse con los otros niños.»

Carlisle recomienda a los padres, además de considerar cuidadosamente las características de sus hijos antes de elegir un animal, implicar a sus hijos autistas en la elección de un perro. También,  aunque su estudio se centra en las familias con perros, invita a considerar la elección de gatos, caballos o conejos, dependiendo de las condiciones particulares de cada niño, su sensibilidad e intereses.

Rebecca Johnson, directora de ReCHAI (Centro de Investigación para la Interacción Humana-Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Missouri), señala que este estudio añade credibilidad científica a los beneficios de la interacción humana-animal, y ayuda a comprender el papel de los animales de compañía en mejorar la vida de niños autistas, y facilita a los profesionales sanitarios guiar mejor a las familias al elegir a los animales que van a integrarse en ellas.