23 de abril de 2014

PIOMETRA


La piometra es una enfermedad originada por una infección en el útero y acumulación de secreciones y pus en su interior.

Es una enfermedad que tiene mayor prevalencia en animales de edad avanzada, aunque puede aparecer en cualquier edad.

La causa es una proliferación bacteriana en el interior del útero. El animal en cada celo abre el cuello del útero para favorecer la monta y quedar preñada. En este momento muchas bacterias pasan de la vagina al interior del útero.  Estas bacterias encuentran un medio idóneo para multiplicarse debido al efecto de la hormona progesterona sobre la mucosa del útero que hace que esta mucosa se encuentre excesivamente gruesa e incluso puede provocar quistes.


ÚTERO CON PIOMETRA


Cuando aparecen quistes aparte de piometra podemos hablar también de hiperplasia endometrial quística.

Si en vez de secreción vaginal purulenta fuese secreción sanguinolenta hablaríamos de metrorragia. La causa es la misma, un excesivo efecto de la progesterona sobre la mucosa del útero. En estos casos es muy fácil confundirlo con el sangrado del celo. Remarcar que las gatas en celo no muestran ninguna secreción, por lo que un flujo sanguinolento en las gatas es siempre a causa de enfermedad.

Hay que diferenciar 2 presentaciones de esta enfermedad. Se puede presentar con el cuello del útero abierto o cerrado. Si el cuello del útero está abierto veremos fácilmente secreción por la vulva. Si se encuentra cerrado no veremos nada y el estado del animal empeorará rápidamente debido a que la infección pasa rápidamente a riñones y a circulación general. Se puede presentar de cuello abierto y que de repente se cierre el cuello y deje de supurar.  En estos casos también puede haber confusiones y errores de diagnóstico, ya que podemos pensar que la enfermedad ha remitido cuando en realidad va a empeorar rápidamente.



La sintomatología suele ser clara: secreción mucopurulenta a nivel vaginal. A esto se le puede añadir poliuria-polidipsia (que el animal beba mucha más agua y orine mucho), letargia, anorexia, abdomen dilatado, temperatura elevada, vómitos y/o diarreas sanguinolentas. La sintomatología es mucho más grave en los casos que el cuello del útero se encuentre cerrado.

El diagnóstico definitivo se hace por imagen (radiografía o ecografía) donde vemos el útero dilatado con contenido interior.

El tratamiento siempre tiene que ser quirúrgico. Dependiendo del estado del animal, podrá requerir estabilización antes de entrar a quirófano. Si la infección está muy avanzada y ha afectado a los riñones el animal necesitará tratamiento con suero y antibióticos intravenosos antes de entrar a cirugía.

La cirugía consiste en realizar una ovariohisterectomía, es decir extirpar los ovarios y el útero, que es la fuente de infección. Evidentemente la cirugía deberá ir acompañada con un tratamiento de antibioterapia posterior.

En ningún caso el tratamiento será solamente antibioterapia, ya que el animal puede mejorar  pero en el siguiente celo volveremos a estar en la misma situación.
Para prevenir esta patología se recomienda hacer una ovariohisterectomía preventiva cuando el animal se encuentra totalmente sano. Siempre es mucho mejor operar un animal sano que otro que tenga una infección. Por eso se recomienda la cirugía en edades tempranas.

Carlos Querol
Veterinario de la Fundación Amigos del Perro