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28 de julio de 2014

ENTRE GATOS ANDA EL JUEGO…


Dedicamos muchas entradas a los perros pero tendemos relegar a un segundo plano a los gatos. Esto no deja de ser un error, puesto que se estima que unos tres millones de felinos (entre ellos mi Luna J) conviven en hogares de toda España (5,5 millones en el caso de los cánidos). Especifico “se estima” porque como ya he comentado alguna vez no existe un registro oficial del número de mascotas existente en nuestro país. Normalmente los datos se extraen del registro de microchips o de cálculos extrapolados del volumen de las vacunaciones o los productos destinados a su consumo. No obstante como bien sabemos, es bastante frecuente aún encontrar perros sin chipar y en el caso de los gatos es más excepcional que cuenten con un chip a que no se encuentren registrados, por lo que es aún más difícil calcular su población doméstica.

Tres millones ya constituyen una “minoría” bastante respetable, por lo que voy a dedicar unas cuantas entradas a profundizar en el conocimiento de estos curiosos animales.



Un tipo con Personalidad

Al contrario que el perro, el gato es un animal independiente que no está sujeto a jerarquías sociales, por lo que es mucho más autónomo que los cánidos.

Por norma general se trata de una especie individualista a la que su sentido de la territorialidad hace esclava de la rutina. Los gatos suelen ser muy sensibles a los cambios y les gusta tener toda su vida bajo control. Basada en esta necesidad de tener “fiscalizados” sus dominios se puede entender la costumbre de encaramarse a los muebles para establecer su control de vigía. Como es un animal rico en grandes contrastes, al mismo tiempo que manifiesta una necesidad de establecer rutinas, es un ser curioso que se muestra excitado ante la novedad. Este aspecto puede confundir a sus dueños y animarlos equivocadamente a hacer su vida más “estimulante” frente al tedio, pero nada más lejos de la realidad. Los gatos se estresan cuando los sacamos de su cotidianeidad, por lo que tendremos que evitar en la medida de lo posible introducir cambios bruscos en sus vidas.

Normalmente un felino administra las caricias que quiere recibir de su dueño, y es bastante reacio a ser “achuchado” cuando no lo desea pese a la incomprensión de sus propietarios. Sin embargo, en el momento en el que él lo requiera, le exigirá a su dueño todo tipo de atenciones y caricias.
Es un cazador nocturno por lo que pese a que la mayoría de los gatos adapten sus horarios a la familia con la que viven, en ocasiones pueden mostrarse más activos a partir del atardecer. A Los gatos les encanta dormitar y duermen más de 12 horas al día. Es un compañero de vida peculiar, difícil de adiestrar pero muy inteligente.




La “no” Educación

Es difícil educar a un gato, al menos de la misma forma que se enseña a un perro, sin embargo los gatos aprenden y muy rápido a través de la observación las conductas y pautas de sus dueños. Por ello, si para evitar que el gato se suba en un determinado sitio, o realice una determinada actividad le administramos un premio para distraerlo, el gato habrá aprendido sin necesidad de múltiples repeticiones que si mantiene una determinada conducta le asignarán un rico bocado.

Es importante ser constantes en las negaciones ya que es un animal que adquiere su educación de forma “autodidacta”. Existen multitud de manuales en internet para educar a un gato, como el clásico “rociador de agua”. Sin embargo, hay que tener cuidado con las técnicas que utilizamos para su “adiestramiento” puesto que pueden resultar contraproducentes. Si el gato relaciona al humano con alguna situación desagradable, puede tender a alejarse de sus dueños.


Pequeños conflictos cotidianos

Otros aspectos que suele entrar en conflicto en la convivencia doméstica son el juego y las uñas. Los gatos precisan del juego para gastar energía, es su vía de escape frente al sedentarismo. Al contrario que en el perro, en el que el instinto de cazador suele estar más adormecido, los gatos aún no se han desembarazado de su carácter depredador sino que han encontrado un sustituto en el juego. Es necesario procurarle a los felinos un espacio, momento y/o juguete que le ayude a dar rienda suelta al pequeño tigre que lleve dentro. De esta forma nuestro gato no se verá frustrado y evitaremos la aparición de comportamientos poco deseados.

Las uñas son el otro caballo de batalla de quiénes conviven con un felino. Las uñas del gato crecen continuamente y éste tiende a afilárselas en sofás, camas y otros lugares, para profundo regocijo de su dueño. La principal arma en esta guerra es procurarle al gato un afilador. Pese a su dudoso componente estético es necesario que el gato disponga de él en los lugares donde habitualmente se afila las uñas ya que si lo escondemos o dificultamos su acceso nuestro gato acabará por volver al punto de partida.


Alimentación

Los gatos hablando en plata, suelen ser unos pejigueras. Frente a la frecuente voracidad de los perros capaces de engullir lo que sea en un tiempo record, los gatos suelen tener sus preferencias y gustos muy delimitados. Además de procurarle acceso a agua fresca debemos poner especial atención en la alimentación de nuestro gato. Ésta tiene que ser variada para garantizar que sea equilibrada y hay que tener especial cuidado a la hora de mal acostumbrar a estos pequeños gourmets. Un gato alimentado frecuentemente con alimento fresco tenderá a rechazar el seco. Otra cuestión bastante común es que un gato rechace un alimento que le encantaba simplemente por aburrimiento. Puede también rehusar algo que considera está demasiado frío o demasiado caliente. Es en definitiva un pequeño sibarita.


Limpieza

El gato tiene fama de ser un animal limpio, y efectivamente por naturaleza lo es. No es necesario bañar a un gato que se encarga diariamente de lavar y acicalar su pelaje. Un gato hará sus necesidades en una caja provista con arena, siempre y cuando su dueño procure que esta se encuentre siempre lo más limpia posible y el animal tenga libre acceso a la misma en todo momento. Tu gato puede no querer utilizar su wc si considera que la arena está demasiado sucia, o si encuentra en las cercanías de su cama, agua y/o comida (en este caso, puede que el gato utilice su retrete pero rehúse a comer y/o dormir en el mismo espacio).


Necesidades básicas del gato doméstico

Para garantizar el buen cuidado de un gato, debemos en definitiva:

-Facilitarle un lugar tranquilo en el que descansar
-No someterlo a cambios bruscos y/o innecesarios
-Procurarle agua fresca y una alimentación variada
-Disponer de un lugar para hacer sus necesidades
-Proporcionarle actividad y juego
-Suministrarle atención veterinaria (aunque en este post no hayamos hablado de ella)
-Y sobre todo, respetar sus tiempos. Tu gato te quiere aunque no esté continuamente encima de ti demostrándotelo, y te querrá aún más si aprendes a darle su espacio J


MARÍA Y JAVI