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21 de agosto de 2014

EL GATO ANTE LA LLEGADA DEL BEBÉ I - TOXOPLASMOSIS

Silvia de la Vega

Etología Veterinaria


Si tienes gato y estás pensando en quedarte embarazada, quizás te habrán surgido muchas dudas. Incluso es probable algunas personas te hayan recomendado deshacerte de tu gato, porque pueda trasmitir enfermedades o hacer daño al bebé.

La creencia de que gatos y niños no son compatibles, aunque todavía bastante extendida, es infundada. Simplemente, igual que vas a tener que tener en cuenta una serie de recomendaciones sanitarias generales y vas a tener que adaptar todos los otros aspectos de tu vida a la nueva situación, deberás hacer lo mismo con tu gato.

En cuanto a consideraciones sanitarias, procura que tu gato esté al día de vacunaciones y desparasitaciones, tanto internas como externas.

Hablemos ahora de toxoplasmosis. Es una enfermedad que resulta benigna si la padecemos los adultos, quedando inmunizados de por vida (el 25-50% de la población española lo es ya),  pero que puede ocasionar graves trastornos e incluso la muerte en el feto.

Puesto que los gatos trasmiten esta enfermedad, algunas personas pueden recomendarte deshacerte de tu gato, si no estás ya inmunizada frente a toxoplasmosis. Sin embargo, como ahora verás, esto no es necesario y los mayores expertos en medicina felina, tanto a nivel mundial como nacional, se esfuerzan por hacer posicionamientos públicos para desmitificar esta situación.

Gemfe (Grupo de Estudio de Medicina Felina de AVEPA):





En primer lugar, el riesgo de contraer toxoplasmosis no es mayor en personas que tienen gato o trabajan con gatos, ya que la mayor fuente de contagio es el consumo o manipulación de carne cruda o poco hecha, y de vegetales mal lavados (así como la manipulación de utensilios o superficies en contacto con ellos).

En segundo lugar, los gatos sólo diseminan la infección a través de las heces durante unas 3 semanas tras contagiarse ellos mismos. Después de eso, quedan como portadores pero ya no pueden contagiar (salvo que te los comas crudos o poco hechos) y permanecen inmunes a reinfecciones de por vida. Los gatos contraen la infección de sus madres, o bien si salen al exterior y pueden cazar. En un gato de interior que come comida comercial, el riesgo de contagiarse es mínimo.

En tercer y último lugar, cuando los gatos diseminan la enfermedad, durante esas primeras semanas, a través de las heces, éstas necesitan estar entre 1 y 5 días en el ambiente para volverse contagiosas para ti, por lo que retirarlas de la bandeja a diario (bien por otra persona de la familia, o bien, si no hay nadie más, por la embarazada siempre portando guantes) es una medida suficiente de seguridad en lo referente a tu gato, que se complementa con una desinfección de la bandeja con agua hirviendo y las recomendaciones generales de lavarse las manos, etc. Estas medidas están indicadas, en cualquier caso, tanto si estás inmunizada de toxoplasmosis como si no.

Puesto que las precauciones respecto a tu gato son las mismas, tanto si hay riesgo como si no, no es imprescindible pero, si lo deseas, puedes realizar las siguientes pruebas en tu veterinario: Un análisis coprológico para saber si en ese momento está diseminando la enfermedad a través de las heces, y un análisis de sangre, que puede requerir ser repetido a las 3 semanas, que te dirá si tu gato no ha contactado nunca con la enfermedad (por lo que en el futuro deberás protegerlo), lo ha hecho recientemente (y está en riesgo de trasmitirla) o lo hizo en el pasado (y está inmunizado).

Recuerda, en la prevención de la toxoplasmosis el mayor riesgo no está en tu gato, sino en el resto de los gatos del planeta, que pueden contaminar vegetales y, a través de ellos, carnes que tú llegues a consumir o manipular. Ten en cuenta que la arena/tierra (en jardines, etc.) también puede estar contaminada.