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2 de septiembre de 2014

RAZAS – PERRO DE AGUA ESPAÑOL (PDAE)


Perro de agua español, turco andaluz, PDAE, aguas... muchos nombres para una sola raza, clasificada por la Real Sociedad Canina Española entre las razas españolas y dentro del grupo de «Perros cobradores de caza, Perros levantadores de caza, Perros de agua», Sección Perros de agua, con estándar aprobado en 1999, y descrito como:

«Apariencia general: Perro rústico, eumétrico (tamaño medio), dolicocéfalo, proporciones sublongilíneas, armónico de formas, de bella estampa, de complexión atlética y bien musculado debido a la constante gimnasia funcional que ejercita; perfil rectilíneo; vista, olfato y oído muy desarrollados.

Carácter: Fiel, obediente, alegre, laborioso, valiente y equilibrado; de gran capacidad de aprendizaje por su extraordinario entendimiento, amoldable a todas las situaciones y temperamentos.

Pelo: Siempre rizado y de consistencia lanosa. Rizado cuando es corto, hasta formar cordeles cuando es largo. Los cachorros nacen siempre con pelo rizado.

Color:
Unicolores: Blanco, negro y marrón en sus diferentes tonalidades.
Bicolores: Blanco y negro o blanco y marrón, en sus diferentes tonalidades.

Alzada a la cruz: machos, de 44 a 50 cm.; hembras, de  40 a 46 cm.
Peso: machos, de 18 a 22 kg.; hembras, de 14 a 18 kg.»




Y esto es lo que nos dice de su historia la RSCE:

«Su existencia es  antiquísima en la Península. Pertenece al mismo tronco que el antiguo "Barbet". Su población más numerosa se sitúa en Andalucía en funciones de perro pastor, conocido durante siglos como perro "Turco". Su fisonomía y la conformación peculiar de su pelo se adapta al régimen cambiante de encharcamiento y sequía de las marismas, lo mismo que su funcionalidad de perro pastor y ayudante de cazadores de acuáticas y pescadores.»


Para conocer un poco mejor esta raza tan nuestra, MBelén Jiménez nos cuenta su experiencia personal:

Nuestra familia perruna la componen dos perros de agua: Zaha  y Gandalf. Zaha llegó a mi vida siendo cachorra (2 meses) en forma de bolita negra y peluda. Va a cumplir 6 años en septiembre. Podemos decir que pertenece a la “aristocracia” de la raza, pues tiene pedigree.

Sin embargo, Gandalf no tuvo tanta suerte y llegó a casa acogido ya que lo abandonaron en una perrera. La acogida se convirtió en adopción. Y ya lleva 1 año y medio con nosotros. Supuestamente tiene 4 años y medio.



Aunque cada individuo es único, mi experiencia con PDAEs (desde los “aristócratas” de exposiciones y pedigree, a los cruces o abandonados) es que los ejemplares de esta raza son perros muy inteligentes, extremadamente sensibles y fieles a su dueño y muy buenos compañeros perrunos.

Su inteligencia y su necesidad de contentar a su dueño, los hace fácilmente educables. Es necesario ser firmes con ellos (si no, su inteligencia encontrará soluciones en beneficio propio), pero nunca ser duros (su sensibilidad hará que nos teman y no confíen en nosotros).

No podemos olvidar que el perro de agua ha sido compañero de pastores y marineros toda la vida; mucho antes de ser una raza reconocida internacionalmente o de llegar a ser popular por ser supuestamente “hipoalergénico” y entrar un primo suyo (El Perro de Agua Portugués) a la Casa Blanca.

En consecuencia, los dueños de PDAEs tenemos que ser conscientes que nuestro perro necesita actividad o hacer algún trabajo (tirarle la pelota incansablemente o hacerle traernos las zapatillas los hará felices).



Esta capacidad de trabajo del PDAE nos permite disfrutar hoy día de perros de agua que siguen pastoreando y saliendo a la mar, así como perros-bombero, perros de terapia para niños y ancianos, perros deportistas (agility, canicross,…) o perros competidores en campeonatos de trabajo, entre otras actividades. Y no puedo olvidar mencionar la  posibilidad de bucear del perro de agua.



Respecto al carácter general he de decir que aunque el PDAE no es un perro excesivamente sociable por su timidez y hemos de darle tiempo y espacio para hacerse a nosotros y otros humanos y mascotas, una vez pasado este tiempo es un fiel compañero que nos acompañará y velará por nosotros (cual rebaño de ovejas) toda su vida.

Nuestra experiencia en casa, con varios PDAEs y cruces acogidos y felizmente adoptados, y con Zaha y Gandalf, es que con cariño y paciencia todo perro abandonado y en muchos casos maltratado, volverá a confiar en el ser humano y a devolvernos con creces nuestra dedicación en forma de lametones y muestras de afecto. A día de hoy una persona que no nos conozca, no sabría decir cuál de nuestros dos perros es el abandonado y cuál el que llegó de cachorro. Por tanto, siempre, siempre hay una oportunidad. Los perros parten de cero cada día (o al menos lo intentan), y somos nosotros los que los debemos ayudar a ser equilibrados y felices.





Nota: Las fotografías que ilustran este artículo son propiedad de Dª. MBelén Jiménez, que ha autorizado su publicación en este blog, y tienen todos los derechos reservados.