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10 de noviembre de 2014

INICIANDO UNA NUEVA ETAPA. PERROS.

Cosas que debemos saber

Un perro no es un juguete. Es una obviedad pero viene bien de vez en cuando recordarlo. Un perro es un animal que siente, se mueve, respira y que necesita conocer su lugar en el mundo. Nosotros somos quiénes debemos proporcionárselo.

Bien, vaya por delante esta premisa para poder entrar en materia sobre la adopción de animales adultos.

Cuando adoptamos un perro adulto, tenemos que tener en cuenta que ese animal que llega a nuestra casa no nos conoce. No sabe quiénes somos ni qué queremos de él, y sobre todo no sabe qué hace él allí en un lugar extraño totalmente rodeado de desconocidos. No debemos agobiarnos si nuestro nuevo inquilino se encuentra desubicado. Esto no significa que vaya a ser un animal huidizo, tímido, o receloso. No quiere decir que vaya a comportarse siempre desde la tristeza o el miedo. Significa simplemente que los animales, al igual que las personas necesitan su tiempo de adaptación. ¿Cómo reaccionarías tú si de repente te encerrasen en una casa con uno o varios desconocidos? ¿Cómo te sentaría que esos seres anónimos intentasen agobiarte con bienintencionados pero totalmente fuera de lugar achuchones? Pues ellos lo mismo. Debes tener en cuenta que tu perro al igual que tú, tiene un pasado, la diferencia contigo es que tú puedes contarlo si lo deseas y el suyo tendrás que aprender a descifrarlo.

En ocasiones los perros adultos acaban con sus huesos en una protectora después de haber pasado por experiencias traumáticas que en la mayor parte de los casos ni siquiera conocemos. Muchos otros simplemente han tenido la desgracia de crecer allí. No obstante recuerda que prácticamente ninguna de las experiencias vitales que haya podido vivir un perro es irreversible pero quédate con esta idea: debes tener paciencia.




Los primeros días son de tanteo. El animal necesita conocer su nuevo medio, habituarse a los nuevos olores, los lugares, los compañeros de piso, los vecinos, los sonidos y sobre todo los estruendos. Al principio puede sobresaltarse ante lo desconocido o ante situaciones que guardan una relación desagradable para él. Observar sus reacciones ante ruidos, niños, bicicletas, muletas, bastones, hombres y mujeres, te ayudará a saber si tu nuevo amigo tiene un triste pasado o si ha sufrido malos tratos. Conocer las situaciones que provocan ansiedad en tu perro es básico para ayudarle a superarlo.

Es importante que durante este tiempo de aclimatación le prestes atención a su comportamiento para poder determinar si hay alguna conducta que deba ser corregida. De todas formas, recuerda que el hecho de que el perro le tema al aspirador y salga huyendo despavorido, no significa que vaya a pasarse la vida escondido bajo la cama. Lo habitual es que el animal se habitúe a su sonido y su presencia y asimile que ese ruido aunque poco agradable no le causará ningún daño.

Durante este período de adaptación, es importante que el animal identifique cuáles serán sus nuevos horarios. Los perros son rutinarios y su reloj interno se adaptará a los nuevos hábitos con facilidad. Por ello es necesario que las horas de las comidas y los paseos no varíen en exceso.

Durante esta fase de aclimatación debemos ser coherentes con las normas que queremos que nuestro amigo adopte. Si vamos a querer que el perro duerma en un lugar determinado o que no se suba a los sofás y las camas, es preciso que se lo dejemos claro desde el primer momento. No debemos sentir lástima del animal y no corregir su conducta ya que en esta etapa está asimilando la nueva normativa que regirá su vida y las contradicciones pueden confundirle.

Ten en cuenta en todo momento que el perro es un animal gregario que se mueve en manadas en las cuales existe una clara jerarquía. Durante este primer contacto el animal está evaluando su posición en la nueva manada y debe tener claro cuál es su lugar dentro de la misma. Educar a un perro no significa maltratarlo. Es nuestra responsabilidad asumir este liderazgo. Haciéndolo facilitaremos la adaptación de nuestro nuevo amigo y su futura convivencia y vida social.

En resumen:

Recuerda que las primeras semanas son de adaptación, así que ¡paciencia!

Marcar unas rutinas y unas normas facilitarán la aclimatación del perro a nuestras vidas.

La observación de su comportamiento durante esta etapa nos ayudará a identificar fobias y a corregirlas.

Sobre todo, no olvides que los perros conservan su capacidad de aprendizaje durante prácticamente toda su vida, la repetición y la constancia son la clave para su educación.