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12 de noviembre de 2014

LA INMUNODEFICIENCIA FELINA


El virus de inmunodeficiencia felina, FIV (por sus siglas en inglés) es lentivirus (o sea de largo período de incubación) que afecta solamente a los gatos y actúa destruyendo paulatinamente las defensas del afectado y generando así una inmunodeficiencia que desemboca a su vez en múltiples infecciones y complicaciones crónicas, culminando en la muerte del animal. Ahora bien, detectado a tiempo y tratado como es debido, se puede ofrecer a la mascota afectada una vida digna durante varios años

El FIV está emparentado con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y afecta a los gatos domésticos mundialmente, es el agente causante del sida felino. Como hemos dicho, aunque es un síndrome similar al del sida, no causa la muerte del gato necesariamente, si no que pueden vivir durante muchos años en un entorno familiar, siendo portadores y transmisores de la enfermedad.

Actualmente hay disponible una vacuna aunque su eficacia permanece incierta, y los gatos siguen dando positivo a las pruebas de anticuerpos del VIF después de que son vacunados.

El VIF fue descubierto en 1986 en una colonia de gatos que tenía una alta prevalencia de infecciones oportunistas y condiciones degenerativas, y fue identificada como enfermedad endémica en la población mundial de gatos domésticos.


Contagio

La principal vía de contagio del VIF es la saliva, seguida de la sangre. Por ese motivo, los más propensos son los gatos callejeros, o los que tienen acceso al exterior, puesto que pueden verse metidos en una pelea; especialmente si son machos no castrados, al ser los más territoriales. De ahí la importancia de realizar pruebas (análisis de sangre) tanto a la mascota que sale por las noches, como a aquellos gatos que vayan a ser introducidos en una casa ya habitada por felinos. Es una medida de precaución necesaria, aunque si todos los gatos están castrados disminuye el riesgo de peleas y por lo tanto de contagio, sin embargo al contagiarse por la saliva, el mero hecho del aseo solidario para el establecimiento de vínculos entre gatos que conviven, puede dar lugar al contagio.


Síntomas

Los primeros síntomas de que algo no va bien son, son comunes a varias enfermedades, lo primero es el decaimiento, la pérdida de apetito, fiebre, vómitos… En cuanto nuestro gato dé muestras de alguno de ellos, hay que llevarlo a la clínica veterinaria para que le hagan las pruebas oportunas y así determinar si está contagiado de inmuno o no.

En el caso de que la prueba dé positivo, es necesario que sepamos que es una enfermedad en la que el deterioro puede alargarse durante varios años, por lo que se hace imprescindible seguir las instrucciones de nuestro veterinario para alargar y mejorar la vida de nuestro gato lo que se pueda, y que tenga una vida feliz, sin malestar si sufrimiento.


Prevención

Al no existir cura ni una vacuna eficaz, hay que intentar prevenir el contagio, bien sea evitando que el gato salga de casa (o controlando sus salidas en todo momento), realizando pruebas a los nuevos gatos que vayan a entrar en casa, y recurriendo a la esterilización para evitar riñas.

Si pese a todo alguna vez se nos escapa nuestra mascota y regresa con algún arañazo o mordedura, conviene ir directos al veterinario, pues detectada a tiempo, la enfermedad puede ser tratada mediante un fortalecimiento de defensas que ayuda a nuestro amigo felino a llevar una vida digna el tiempo que sea posible.

¡¡IMPORTANTE!! AUNQUE EL FIV SEA DE LA FAMILIA DEL VIH NO ES TRANSMISIBLE A HUMANOS, SOLO AFECTA A FELINOS.

Servicios Veterinarios de Amigos del Perro







Nota: el texto de este artículo procede de diversas fuentes, incluida Wikipedia.