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16 de febrero de 2015

TODO LO QUE MI PERRA ES PARA MÍ



Me encanta tener perro porque soy una ególatra. Porque ser el epicentro de alguien me hace sentir importante. Porque me siento magnánima. Porque es un amor recíproco sin fisuras. Adoro a mi perra porque sé que es una compañera incondicional que nunca me falla a la hora de hacer planes. Da lo mismo que sea temprano que tarde, que haga demasiado frío o demasiado calor. Sé que siempre puedo contar con ella. Me encanta tener perro porque siempre decido yo y está bien. No da lugar a malentendidos ni discusiones. No hace falta dar explicaciones ni entender el por qué de las cosas. 

NANDA
Me encanta tener perro porque me apoya sin dudarlo en cada decisión que tomo. Da igual hasta donde vaya a meter la pata, lo mucho que la haya jodido, o lo bien o mal que lo acabe de hacer. Ella está ahí apoyándome en cada encrucijada que se me plantee en el camino, indiferente a su devenir, dándome todo su apoyo y confianza, porque ella confía en mí. No importa que lo merezca o no. Ella cree en mí a ciegas y solo por eso me hace sentir importante. Me encanta tener perro porque aunque me equivoque nunca pronunciará la frase “te lo dije”.

Adoro a mi perra porque sé que solo con levantarme por las mañanas hago a alguien feliz. Y no es moco de pavo su tarea: compañera incondicional, psicólogo, amigo, terapeuta, entrenador personal, consejero, asesor… Todo ello sin más recompensa que una caricia y un cuenco de comida al día. A veces pienso que la esclavizo, tanta es la necesidad que tengo de ella.

Me encanta tener perro por los tópicos, porque sé que sentirme sola es imposible, porque siempre está ahí, porque la casa es menos grande con ella, porque los vacíos se llenan y los huecos se amueblan. 

Me gusta tener perro por las pequeñas cosas. Para tener una excusa y salir a airearme, para tener con quien compartir el pincho del café, para sentarme a leer el periódico sin discutir. 

Y desde esa forma muda en la que me mira es capaz de disiparme el malhumor, de relativizar el cabreo que me traje de la oficina, de hacerme olvidar esa estupidez que en un momento dado me enerva. A ella no le importa cómo me haya ido el día, igual que para ella no hay días mejores ni peores. Sus horas comienzan a contar desde el momento en el que yo estoy ahí.

Envidio a los perros porque nunca están agobiados, no se aburren, no se cansan.

Me gusta tener perro porque me relaja. 

Necesito tener perro porque me hace feliz. 

Adoro a mi perra porque no tiene todos esos horribles defectos que yo tengo como humana. 

Quiero a mi perra, porque en definitiva ella me hace mejor persona.

Odio tener perro cuando los domingos en invierno a última hora de la tarde y a punto de finalizar el descanso dominical, está diluviando, hace frío y tengo que hacer de tripas corazón, abandonar el sofá, vestirme y bajar a la calle…

En esos momentos querida mía y solo en esos, por un segundo y sin dudarlo, me gustaría que fueses un gato :)






www.amigosdelperro.org