Buscar este blog

6 de abril de 2015

FAUNA URBANA: LA COLONIZACIÓN

Si pensamos en todos los animales que nos rodean, podríamos preguntarnos, ¿y de dónde salen todos estos conciudadanos?, la respuesta es sencilla, algunos como los roedores llevan entre nosotros desde que somos hombres. Ellos son la razón por la que los gatos forman parte de nuestras vidas. La mayor parte de ellos, como los roedores, llegaron buscando una oportunidad de sobrevivir en sus nuevos entornos y lo consiguieron, muchos otros no sobrevivirán a la urbanización.

Aunque la mayor parte de los animales que conviven en nuestras ciudades son inocuos para nosotros, es innegable que  existen otros muchos cuya presencia o superpoblación supone un problema de salubridad. Tampoco está de más ignorar el coste económico que conlleva la limpieza de edificios u otras estructuras debido a la presencia de determinadas especies. Esto no solo es un problema estético, sino que puede convertirse en un foco de infección si se ignora.

Algunos animales como las ratas, son presa de su propia prensa. La mala fama de las ratas proviene sin embargo de una época muy anterior a la nuestra, cuando contribuyeron a la expansión de epidemias como la peste. Hoy por hoy, parece sin embargo que deberíamos asignarle su fama de insalubre a otros animales como la cucaracha la cual si está comprobado puede ser un foco de infección de enfermedades como la salmonelosis.


Siguiendo con los animales de mala reputación, nos encontraríamos con los murciélagos. Estos mamíferos voladores cuentan con hasta 15 especies urbanas, algunas como el murciélago enano, el más frecuente en las ciudades españolas, se ha convertido en todo un urbanita cuya especie está en expansión al igual que los núcleos urbanos. Estos animales se han adaptado perfectamente a nuestro entorno, ya que los edificios abandonados, los tejados y repechos de nuestros edificios les facilitan cobijo durante el día e incluso gracias a su pequeño tamaño un lugar tranquilo para hibernar durante el invierno.

Otros vecinos más discretos son los zorros, que se acercan a los vertederos, por el contrario, mucho más escandalosos nos encontramos con los indestructibles jabalíes cuyo hábitat natural se ve reducido por la urbanización de su entorno y ha ido poco a poco adaptándose a las zonas semiurbanas. Los jabalíes, como las gaviotas o las palomas, han sabido adaptarse a nuestra dieta y son capaces de sobrevivir a base de nuestros desperdicios. El problema radica en que al adaptar su reproducción a la cantidad de alimento disponible, su población aumenta en función de la cantidad de deshechos a los que tienen acceso, convirtiéndose en un verdadero problema para sus convecinos humanos. 

Insectos y arácnidos son una constante en cualquier ciudad aunque en mucha menor proporción que en las zonas rurales, no obstante vais a permitirme que los ignore, en este intento de repaso de nuestra fauna urbana ;)







www.amigosdelperro.org