27 de abril de 2015

LECTURA PARA NIÑOS Y JÓVENES. GERALD DURRELL



En este ejercicio de memoria que me he propuesto hacer para recomendar algunas lecturas que contribuyan a la concienciación, sería imperdonable que me saltase al genial Gerald Durrell. 

Me enamoré de su obra cuando con 13 años me recomendaron la primera parte de su formidable autobiografía: “Mi familia y otros animales”. A ésta la siguieron “Bichos y demás parientes” y “El jardín de los dioses”. La trilogía, describe de manera magistral la envidiable infancia que Durrell vivió junto a su familia en la isla griega de Corfú durante el período de entreguerras.


En los libros se aprecia su devoción por la biología y su amor por los animales. Las descripciones que el autor hace de la isla, sus paisajes, su fauna y su flora, la hacen asemejarse a un entorno paradisíaco que jamás hubiera imaginado tan cercano. Al mismo tiempo, intercala en el relato las anécdotas excéntricas de su familia, relatadas desde ese punto de vista inglés, que es incapaz de huir de un sentido del humor tan fino como hilarante. Releo estos libros con frecuencia, me gusta empaparme de su esencia y sobre todo reírme a carcajadas con los diálogos que se suceden entre su familia y amigos. La descripción de los personajes, es a menudo caricaturesca, tanto que a ratos uno se olvida de que se trata de una autobiografía y que todos los personajes son reales.

Los animales, como bien expresa en el título son los otros grandes personajes de la historia. La curiosidad, el alma de biólogo, la necesidad de conocer y experimentar de Durrell, le llevan a observar todas las especies que se cruzan en su camino transmitiendo al lector su pasión. Y haciendo los animales a sus ojos, igual de interesantes. Así, me sorprendí a mí misma leyendo con avidez la descripción que hace de la vida y costumbres de determinados insectos y arácnidos que en la vida real detesto. Sin embargo, a través de su mirada, son igual de fascinantes que otras especies con las que el autor tiene la suerte de compartir su vida. Así en un ejercicio de literatura inigualable se van sucediendo perros, búhos, tortugas, tórtolas, urracas, arañas, escorpiones o erizos. Todos en igualdad de condiciones, intercalados e interactuando con padres, hermanos, amigos y un sinfín de personajes tan protagonistas como los animales que Durrell va descubriendo por el camino.

Si tenéis oportunidad de leerlos, ¡no la desaprovechéis!




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