15 de junio de 2015

JEFFERSON

Jefferson aterrizó en nuestras vidas, de casualidad, como la mayor parte de las cosas importantes que te suceden en la vida. 

Se lo tropezaron Pablo y Alicia, cuando paseaban algunos  perros en Pajomal. El gorrionzuelo apareció de repente en medio de la carretera, sin que ninguno de nosotros acertásemos adivinar de qué nido podía haberse caído. Así que sin mucho más preámbulo, decidimos que aquel pequeñuelo se venía a casa con nosotros. A probar suerte. 

Jefferson es un pichón de gorrión, que a tenor del emplumado que presentaba cuando nos lo encontramos, tendría entre 10 y 20 días. Ya tenía además los ojillos abiertos y al contrario que mi anterior polluelo, Jefferson nos pedía comida desde el primer momento. Quiero decir con esto, que no hemos tenido problemas en su alimentación. He leído en internet que hay veces en los que es necesario hasta sondar al pichón para poder nutrirlo. Nosotros no hemos vivido esa situación. Él abre el pico encantado de ser cebado y nosotros respondemos, dándole de comer con la punta de un boli de bic, haceros una idea del tamaño del susodicho. 



El sábado y el domingo, lo alimentamos a base de potitos y papilla 8 cereales de bebé, pero pasado el fin de semana, hemos podido comprar pasta de cría para canarios, que es lo que le estamos actualmente suministrando. La pasta se mezcla con agua por lo que al administrársela se hidrata al mismo tiempo al pichón. Este producto es barato (2€ la bolsa) y se encuentra en casi cualquier establecimiento veterinario. Si todo sigue así, dentro de poco podremos añadirle comida en grano, para que vaya acostumbrándose a pelar las semillas. Es una suerte que los gorriones coman prácticamente de todo, pero es importante que su alimentación sea lo más equilibrada posible. Creo que de momento, su dieta va bien, ya que el animal cada día está más espabilado. Aparecen plumas nuevas diario, y ya se comienza a desplazar con los característicos saltos del gorrión.

JEFFERSON EL PRIMER DÍA
Los primeros días, el pollito comía cada hora y lo pedía puntualmente pasado ese lapso de tiempo. Poco a poco va alargando las tomas, y esperamos que en las próximas semanas comience a alimentarse por sí mismo.

SEGUNDO DÍA
La primera habitación de Jefferson, fue un servilletero de mimbre forrado de papel y algodón para hacerlo más confortable. Es importante ubicarlos en un lugar de fácil limpieza ya que los pichones, como la mayor parte de las crías animales, en sus primeros días de vida, solo comen y “descomen”, y es necesario mantener una higiene en el improvisado nido.

SEGUNDO DÍA

SEGUNDO DÍA

Como en esta semana ha crecido bastante y comienza a rebullirse en su habitáculo, por su propia seguridad, hemos tenido que enjaularlo. No obstante para que el animalín no se atrofie, ni pierda la natural curiosidad de los de su especie, cuando lo alimentamos, lo dejamos salir para que cotillee y se mueva a su antojo. Esta práctica, que favorece su desarrollo, a mí me causa más trabajo por sus accidentes escatológicos, pero lo daremos por bueno si sale adelante. Cuando sea un poco más grande, diseminaremos grano por la terraza para que aprenda a buscar su propia comida, pero de momento sigue siendo un pollo chillón y dependiente, que me da que hacer y me encandila a partes iguales.

JEFFERSON EL QUINTO DÍA
Una de las primeras cosas que uno lee cuando busca información acerca de la cría de pichones, es el tema del calor. Hay muchas fuentes que hablan de la famosa bombilla, que tiene uno que dejar encendida para mantener el calor que los pollos no son capaces de generar y que es necesario para su correcto desarrollo. Yo no lo he llevado a cabo en ninguno de los dos casos vividos. También es cierto, que ambos pájaros contaban ya con algunas plumas, por lo que mantener el nido artificial limpio, seco y alejado de corrientes, ha sido suficiente.

PRIMERA SEMANA

PRIMERA SEMANA
Sí que me tropecé con otros datos igual de relevantes para esta improvisada crianza, que me gustaría recalcar por si a alguien pudiese servirle de algo mi experiencia:

- No administrarles a las crías de gorrión comida de periquitos, ya que puede y suele resultarles toxica
- Vigilar el tipo de heces cuando se cambia el nido, ayuda a comprobar si la hidratación y la alimentación del pájaro está siendo correcta. Éstas nunca deben ser ni muy líquidas ni muy secas. En función de su consistencia se debe aumentar o disminuir la proporción de agua.
-  No suministrarle comida a los pichones durante la noche si se trata de especies diurnas. Este dato es importante para mantener los biorritmos naturales del animal.

Y poco más puedo contaros. Espero y deseo que Jefferson tenga suerte y salga adelante para poder soltarlo y que sea un nuevo gorrión revoloteando en nuestro entorno. 

Todo depende de la providencia. ¡Cruzad los dedos!