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17 de agosto de 2015

HÉROES DE CUATRO PATAS



Héroes de Cuatro Patas, es una iniciativa que surge en el seno del Cuerpo Nacional de Policía. Un grupo de personas amantes de los animales inicia esta andadura con la intención de buscarles un final de vida digno a los miembros de las Unidades Caninas que han trabajado codo con codo junto con los destacamentos de las fuerzas de seguridad del estado. Su intención es que estos animales que han contribuido con su labor en el bien de la sociedad se vean recompensados con una vejez digna y arropada en un hogar, y que dejen de ser considerados una mera herramienta de trabajo. Desde su página web, se pueden conocer las historias de los animales y sus guías.

Realizan un protocolo de adopción minucioso similar al de las distintas protectoras españolas y mediante el apoyo del guía de trabajo del animal que es quien mejor conoce al perro, buscan la familia idónea para cada uno de sus miembros.

Me ha encantado su historia y os invito a conocerlos a través de su página web:


WANDA, PASTOR ALEMÁN HEMBRA, 9 AÑOS. EN ADOPCIÓN EN HÉROES DE 4 PATAS
 
Por si pudierais tener alguna duda o reticencia acerca de este proyecto, os planteo la historia que hace un par de años leí en la prensa:
Turco, era un perro labrador que un miserable abandonó en Tarifa en 2008 tras haberse cansado de maltratarlo y haberle causado un tajo en el cuello para arrancarle el chip identificativo. El pobre Turco, fue a parar a un campo de maniobras militar donde comenzaría su nueva vida. Allí recayó en manos de una soldado vallisoletana de 22 años que le hizo recuperar su fe en la humanidad. Sería en Valladolid donde un bombero del grupo de especialistas en rescates de la Junta de Castilla y León, se fijaría en aquel animal que todo lo olfateaba. Aunque a su entonces dueña y rescatadora se le partía el alma en pensar en despedirse del animal, el argumento que utilizó el bombero fue incontestable: “Imagínate que algún día Turco salva una vida”… Y Esa frase se convirtió en una profecía para el perro. Completado el entrenamiento, Turco voló hacia Haití, donde tras el terremoto de 2010 su labor se convertiría en imprescindible. Durante 9 días trabajando de sol a sol, participó en el rescate de 18 personas.
Tras su bautizo de fuego, Turco, siguió trabajando y colaborando en salvamento, Ecuador o Chile fueron otros dos de sus destinos profesionales.
Leído en XL Semanal:
Ironías de la vida, un desalmado le partió el alma y otros héroes anónimos se la recompusieron. En el camino, Turco le devolvió con creces a la vida la segunda oportunidad que le daba el destino.
Después de leer una historia como la de Turco, ¿no crees que tanto él como el resto de sus compañeros caninos se merecen una hogareña jubilación?