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17 de noviembre de 2015

CONSEJOS PARA PRESENTAR PERRO Y GATO I



Aquellos a los que nos gustan los gatos y los perros deseamos que la convivencia entre ellos sea armoniosa, y esto no tiene que ver tanto con la especie y la leyenda como con la personalidad de cada uno de ellos.

De hecho, perros y gatos pueden convivir de forma armoniosa y ser felices y los mejores amigos, siempre que ambos interpreten las señales del otro de manera adecuada.

Por ejemplo, cuando un gatito empieza a mover la cola de un lado al otro y pone el culo en pompa, está preparado para saltar y atacar a una presa potencial, sin embargo esta misma posición en un perro es una invitación al juego.

Pero cuando un perro y un gato conviven son capaces de reinterpretar actitudes y señales no verbales para disfrutar de juegos y compañía.

Tenemos que tener en cuenta el diferente carácter intrínseco de ambos animales; los gatos tienden a ser independientes, con necesidad de espacio, recelosos de los extraños y si quieren mimos se acercan ellos, no necesitan ejercicio continuo y cuando lo necesitan, lo hacen, se podría decir que se autogestionan mejor que los perros.

Porque los perros necesitan ejercicio, educación para sus necesidades básicas y siempre están pendientes de nosotros, podríamos decir que nos necesitan para gestionar su espacio y su vida.

Cuando deseamos que un perro y un gato convivan, lo ideal es que se críen juntos, y si eso no es posible, es necesario que sean sociables con otros animales de su misma especie; esta cuestión facilita mucho la integración y la convivencia.

Repetimos que no es la raza ni la talla lo que se debe tener en cuenta, sino el comportamiento lo que debemos observar, ya que hay perros de gran tamaño con un carácter tranquilo y dulce, como también veremos perros de razas pequeñas que se inquietan, excitan y exasperan con la presencia de un minino. Lo mismo se aplica en la elección del gato. No hay raza ideal para una convivencia exitosa. Se trata más bien del ambiente donde este minino crezca y se desenvuelva. Si es un animal acostumbrado a ver que en su casa transitan personas de diferentes tipos razas y edades, el gato podrá desarrollar una vida social. De igual manera se le pueden presentar perros de varios tipos de raza y tamaños. Será muy diferente en el caso de un gato que nunca interactúa con otras personas diferentes a los del hogar. Vale la pena  aclarar que el hecho de que no haya una agresión física al instante, entre el perro y el gato, no significa que no haya riesgo.

En el caso de que no sea así, o sea que estamos intentando integrar a un perro en el territorio donde ya convive un gato, o al revés, hay que ser prudente ya que el animal que ya convive con nosotros puede ser reacio a compartir su espacio/territorio con un “intruso”.

Lo primero que hay que hacer es armarse de paciencia y nunca dejarles solos sin supervisión, vigilando en todo momento las actitudes agresivas de uno hacia otro, para prevenir accidentes, si fuera necesario incluso manteniendo al perro atado con una correa y controlado, durante el tiempo que dediquemos a las presentaciones, que tendrán que hacerse durante varios días, incluso semanas, hasta que pueda llegarse a una entente cordial, que no tiene porque significar amistad, de momento nos tenemos con conformar con un pacto de no agresión.

Y nunca debemos perder de vista que puede que no se lleven bien jamás y que tengamos que habilitar espacios separados para ambos, dedicándoles nuestro tiempo por turnos.

Lola Moreno
Educadora y entrenadora canina acreditada por la Consejería de Agroganadería del Principado de Asturias

Presidenta de la Fundación Amigos del Perro