24 de noviembre de 2015

CONSEJOS PARA PRESENTAR PERRO Y GATO II

Para leer el primer artículo de esta serie, pincha aquí.


Los primeros días deja el gato y el perro en habitaciones separadas para que se vayan acostumbrando a los olores, dejando que se huelan entre sí por debajo de la puerta de la habitación.
 
No hay que olvidar que los animales se identifican por sus olores: durante estos días, intercambia sus mantas y cojines, para que se vayan acostumbrando cada uno al olor del otro.

Para la primera presentación en persona, es mejor que el perro esté relajado, no estresado, suele ser una buena opción darle un paseo largo que lo canse, que haya comido bien, que siempre los tranquiliza. 

Tienes que sujetar a tu perro por la correa para controlar sus movimientos.

En cuanto a tu gato, tiene que tener acceso a sitios elevados que no se encuentren al alcance del perro, y también debes dejarle libertad para huir y esconderse si así lo desea. Deberías de cortar las uñas de tu gato antes de hacer las presentaciones, por si se asusta y decide atacar la nariz de tu perro, si se acercan demasiado para una primera vez y tu gato se siente agobiado.

Lo más normal es que tu gato pase mucho tiempo mirando al perro y acostumbrándose poco a poco a su olor (que ya conoce porque lo hemos previsto) y a su presencia. No se debe nunca forzar el contacto, este se dará progresivamente en la convivencia. Si el gato se siente obligado a estar junto al perro se puede obtener el resultado contrario al que buscamos, o sea que tu gato odie a tu perro y que tu perro solo lo vea como una presa o un juguete en movimiento. No podemos olvidar las naturalezas de los dos.

Si tu perro intenta correr hacia el gato, retenlo y corrígelo con un NO seco, no es necesario que le grites, y sobre todo tienes que estar muy muy tranquilo/a porque tu tranquilidad se transmitirá a ambos animales.

Si hace esto, no le acaricies, a veces tendemos a hacerlo para tranquilizarlo, pero el perro interpreta esta acción como un refuerzo positivo de que está haciendo las cosas bien, que es justo lo contrario de lo que buscamos.

Si el perro está muy focalizado en el gato, mirándolo fijamente, dale un toquecito con la rodilla para distraerlo y que cambie la mirada, para no resultar tan agresivo para el gato.

Siempre que tu perro se mantenga tranquilo y calmado, prémialo con una golosina o bien con caricias y voz suave. Si, por el contrario, se muestra ansioso, impulsivo y ves que puedes perder el control del mismo, retiralo a otra habitación cerrada, y dejalo unos minutos, hasta que esté calmado del todo y puedas volver a empezar.

Siempre que acabes los ejercicios de presentación, cada uno de ellos debe de estar en habitaciones separadas.

Hay que repetir varias veces el procedimiento de presentación, tanto varias veces al día como durante varios días. La pauta aproximada, aunque varía mucho dependiendo de cada animal, sería de tres a cuatro veces al día, durante tantos días como sean necesarios y aumentando, según se vean progresos, el tiempo de permanencia en común.

Aún así, no se puede olvidar que no es seguro al 100% que ambos puedan llevarse bien, no hay garantía, existen riesgos por lo que no dejes nunca solos a tu perro y a tu gato sin supervisión, porque aunque tengan buena relación puede que jugando pierdan el control y se llegue a consecuencias fatales.

Es muy importante que el gato se sienta muy seguro y que pueda huir a un espacio de confort, la cama debería estar siempre en un sitio alto al que no llegue el perro, y tendría que disponer de escondites donde tampoco pueda acceder el perro.

Hay que garantizar la seguridad de ambos para poder llegar a una convivencia en armonía, sin olvidar que hay casos en los que es imposible que convivan por sus diferentes caracteres por lo que deberemos organizarnos de manera diferente si nosotros queremos disfrutar de la compañía de ambos.


Lola Moreno
Educadora y entrenadora canina acreditada por la Consejería de Agroganadería del Principado de Asturias

Presidenta de la Fundación Amigos del Perro