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1 de marzo de 2016

VIDAS FELICES - TULA

Hola, aquí os mando unas cosillas sobre Tula, que ahora tiene siete años.


Yo nunca había tenido perro, aparte del "Titi" del abuelo de León cuando tenía unos siete años. Mi marido sí, en su casa habían tenido dos pero, bueno, eran de sus padres.

A los dos siempre nos han gustado mucho y desde luego, desde que vinimos a vivir a una casa con espacio suficiente, estaba cantado que tendríamos uno.

Al principio tuvimos gatos, de las camadas que tenían las gatas de los vecinos. Mi primera mascota se llamaba Tizón y era un gatín adorable blanco y negro, pero el pobre pereció atropellado igual que otros que tuve después. Nuestra casa está al borde de la carretera y acababa perdiéndolos a todos, con un gran disgusto cada vez.

A lo que iba...Total, que me metí en la web de Adoptastur y acabé encontrando la foto de Tula, que me miraba con carita de pena, estaba en Serín y me enamoró. Las orejotas, las patitas blancas, y hasta el nombre también me gustaba...


Primero llamé por teléfono a Amigos del Perro y quedé para conocerla y pasear con ella. Fuimos otro par de días con mi hermana a pasearla y mientras, cerramos la casa todo alrededor para evitar que se escapase pues nos habían dicho que era muy nerviosa y un chico del albergue de Pajomal vino hasta aquí, a ver si estaba todo en condiciones para que ella se quedase.


Cuando nos dijo que sí, que tendría espacio suficiente, fuimos a comprar una caseta para ella y el miércoles siguiente  fuimos con mi hermana a buscarla, para traerla 15 días de acogida, para probar, a ver si todos nos "adoptábamos" bien. Y a la semana, fue tan buena, que ya dijimos que se quedaba para siempre. Lleva aquí  con nosotros desde octubre de 2013.


Con mi hermana se lleva de perlas, creo que es porque fuimos todos juntos a buscarla. Ella ha tenido periodos de depresión muy fuerte y Tula le hace mucho bien. Y con nosotros, bueno.... Que os voy a contar, es la niña de esta casa, porque nosotros no tenemos hijos. Ni que decir, en la caseta duerme desde el primer día, sí, pero dentro de casa.


Al principio nos preguntábamos cuando nuestro perro iría tranquilo a nuestro lado y seria como esos perros tan buenos que ves por ahí, que no se separan y van atentos al amo. Bueno, ahora después de dos años y bastante paciencia, creo que ya es así. Y no la dejo yo tirada, por nada del mundo, vamos. No sé como hay gente que hace eso a sus animales con el cariño que dan.

En coche y de viaje va muy bien, se apunta a cualquier plan y todavía es un misterio cómo sabe que vamos a salir sin que nadie le diga nada.  Yo creo que es feliz, pero bueno, no soy perro. Lo digo desde mi punto de vista humano.


Lo que mas le gusta es dormir, comer, cavar pozos y tirarse a la bartola en su colchón delante de la chimenea encendida o al solecito en la huerta.  Y de eso por aquí, tiene lo que quiere.


De las fotos que os mando, las primeras en las que está tan delgadina son de cuando estaba en el albergue. Después de un montón de golosinas, salchichas y carreras por los prados y el monte, está un poco mas rellenita, claro.


Sólo una cosina,.. Antes comenté que tendríamos perro en una casa con espacio suficiente... Bueno, Tula nos ha demostrado que a ella lo que le gusta es estar con nosotros, lo del espacio le da un poco igual, creo. Porque la verdad es que se adapta perfectamente cuando vamos a Gijón, a León o de vacaciones, ya sea piso, estudio, apartamento, casa, choza o tienda de campaña... Que nadie deje de adoptar a un peludo por vivir en un piso, es sólo cuestión de organización, nada más. El cariño que te devuelve supera cualquier inconveniente, de verdad.



Un saludo y gracias por vuestra labor.

Conchi, Juan Carlos y Tula