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26 de julio de 2016

TROY RESPONDE: UN PASEO ACCIDENTADO

No sabéis que susto me llevé ayer... mi humana volvió de trabajar, y como siempre, lo primero es cambiarse de ropa y salir de paseo conmigo, si es posible a algún sitio por donde haya hierba y yo pueda corretear un poco. Al ratito de salir vimos pasar corriendo a un perro que conocemos, con una pata trasera colgando de mala manera y chillando a todo trapo.

Y claro, fuimos detrás. La gente se quedaba mirando, y mi humana, como no llevaba teléfono móvil, le pidió a otro humano que estaba dentro de un coche que llamase al 112 y pidiese a la policía municipal que se reunieran con nosotros cerca del río, al otro lado de la vía del tren, que era hacia donde iba el perro, y salimos detrás, para ver en qué dirección seguía.

Se quedó un rato tumbado en la hierba, y no nos atrevimos a acercarnos mucho, no fuera a salir corriendo, que pasaban coches. Pero luego se dirigió hacia la zona peatonal del paseo del río, y nosotros detrás. Entonces apareció otra vez el humano del coche, para decir que la policía venía de camino, que les esperásemos allí para indicarles. Y les esperamos... no sé si lo sabéis, pero siempre me emociono cuando veo un coche de policía local, e intento acercarme a saludarles, que a veces alguno se baja a jugar conmigo y si no, siempre me dicen algo agradable.

Cuando llegaron, mi humana les explicó que el perro había seguido la senda peatonal, así que allá fuimos todos, los dos municipales, mi humana y yo. Al final de la senda, uno de los municipales se fue en coche a buscar a la familia del perro, que sabíamos quienes son, y los demás seguimos carretera arriba hasta encontrarle. El pobre perro se había refugiado en la hierba, y estaba allí todo encogido, sangrando. Mientras los humanos trataban de decidir si sería mejor esperar a que llegaran o intentar cogerle, con miedo a que saliera corriendo otra vez, apareció un coche a todo trapo... ¡era su humano!

La carita de pena y de alivio con la que le miró el perro cuando se inclinó sobre él para cogerlo y meterlo en el coche me emocionó una barbaridad. Volví a casa bastante tarde, después de una buena caminata, y algo sobresaltado, pensando qué le pasaría al pobre perro que lloraba tanto, y pensando que voy a hacerle mucho más caso a mi humana cuando me diga que no me acerque tanto al borde de la acera, no me vaya a atropellar un coche, y pensando que menos mal que estaban los dos policías locales para ayudar y solucionar el problema...

Las últimas noticias que tuvimos ayer fueron que le estaban operando la fractura de tibia y peroné. ¡Recupérate pronto! Y vosotros, humanos, tened mucho cuidado con vuestros peludos, ¡que no les vaya a pasar algo así!