11 de agosto de 2016

ADIÓS PEQUEÑO MINGO

Bueno… Está visto que intentar criar gatos a biberón sin su madre es como ver Juego de Tronos: Es mejor que no te encariñes con ningún personaje porque no sabes lo que va a durar…

Frivolidades aparte, hoy queremos despedirnos del pequeño Mingo, otro de los gatinos que recogimos la pasada semana que no fue capaz de resistir la orfandad.
Dos días más tarde del fallecimiento de Pinón, alarmados por la fragilidad de los pequeños dragoncillos, empezamos a observar que Mingo tampoco quería comer. Forzamos sus tomas con jeringuilla para evitar que se deshidratase, pero el pequeño no parecía evolucionar adecuadamente así que recurrimos a los cuidados profesionales.

La primera visita al veterinario se basó en una desparasitación interna y externa, que compartió con sus hermanas y la administración de un prebiótico para evitar los efectos de la diarrea que el cambio de leche parecía haberle causado… Pero seguíamos igual. Al día siguiente la visita urgente al veterinario consistió en tomar medidas más drásticas, la veterinaria lo auscultó de nuevo. El pequeñín, estaba débil pero sus mucosas tenían el color adecuado. La médico nos advirtió no obstante que había enfermedades silenciosas como la panleucopenia felina, el parvovirus de los gatos, que podía estar afectando a la camada…

Mientras nosotros asimilábamos la idea de que quizás el pequeño no saliera adelante. A Mingo le administraron vitaminas con una jeringuilla que era casi mayor que él. Había que continuar inyectándole el tratamiento. Estos padres postizos sintiéndose incapaces de administrárselo correctamente se batieron en franca retirada dejando paso a los expertos, por lo que Esther se encargó de sus cuidados intensivos durante todo el fin de semana.

El lunes Mingo parecía evolucionar positivamente, había abierto los ojillos y nos regalaba esta preciosa instantánea, pero tampoco pudo ser… Su cuerpecillo no resistió los envites de sus circunstancias y de forma totalmente repentina a las dos de la tarde falleció en la clínica sin que nada pudiera hacerse por él…

Lo sentimos mucho pequeñín, nos hubiera gustado que salieras adelante.

Pobrecillo. Nos vamos quedando sin dragonzuelos y ahora tememos más que nunca por sus vidas. Cualquier cambio por nimio que sea en su comportamiento hace que nos asustemos. Las camadas son muy frágiles, más aún sin el apoyo incondicional de su madre. Los padres postizos no tenemos la capacidad muchas veces de sacarlos adelante, aunque como diría Escarlata O´Hara, a Dios pongo por testigo, que lo intentamos con todas nuestras fuerzas.




Nos quedan dos gatitas, Telva, la blanca y Teresa la melliza del finado Mingo… Teresina zampa todo lo que le pongas por delante, le tiene tomado el punto al biberón. Cada día está más redonda y va tomando forma de minino… Telvina iba muy bien, pero últimamente empieza a ir para atrás… Quizás la veterinaria tenga razón y haya alguna enfermedad acechando la improvisada madriguera de mis pequeños cachorros. Esta tarde, volveremos al veterinario de urgencia, alertados como estamos por los síntomas que ya sabemos no auguran un final feliz… Crucemos los dedos porque al menos dos de las pequeñas salgan adelante.




Ánimo Telva ¡Vamos chica que tú puedes!

Teresa, sigue así, ¡Necesitamos creer que un final feliz aún es posible!