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30 de noviembre de 2016

QUERIDO IMBÉCIL (II)

Querido imbécil, lo que me estás contando ya lo he oído más veces y no por eso dejo de cabrearme (que te quede claro que no pienso disculparme).          
 
"Buenas tardes: mi niño quiere un cachorro... es la ilusión de su vida."

Te miro a ti, a tu niño, un retaco de 4 ó 5 años que no es capaz de sonarse los mocos solo, pero tu amor de padre le cree capacitado para atender las necesidades de un cachorro (¡pa’ nota chaval!).

Como una a estas horas ya está un poco quemada, no me voy a andar por las ramas:

La ilusión de mi vida es tener una granja de renos en Laponia, pero mira tú lo que es la vida, mi padre aún no me la ha regalado...Yo sigo pidiéndosela como regalo de Reyes... pero oye, ¡ni caso!

Te voy a decir más, he perdido la cuenta de los cachorros que he tenido (míos, en mi casa, responsabilidad sólo mía), pueden ser algo maravilloso, te cambia la vida, te hacen mejor persona, con cada uno cursas un doctorado en paciencia, te ríes con las putaditas que te hacen mientras crecen, renuncias a muchas cosas cuando tienes un perro, cambias tu destino de vacaciones por ellos, por no decir que una parte de tus ingresos irán destinados a su alimentación, veterinario... Todo esto no tendrá importancia si realmente quieres compartir tu vida y tu tiempo con uno o con una manada.

Tú niño (4 ó 5 años) quiere un cachorro, la ilusión de su vida, pero me dices que tú, adulto (se supone con una neurona que funciona) no quiere un perro.




A ver lumbrera, me lo pones fácil:

En tu caso, un cachorro será una tortura, se te han pasado unos pequeños detalles: ese cachorro que parece un peluche, llegará a tu casa y lo primero que hará será mear y cagar por todas partes, entre pis y pos destrozará tus zapatillas, olvídate de las alfombras y cuando empiece a cambiar los dientes vete pensando en cambiar el mobiliario.

Sin apurarme  te diré que si no eres capaz de explicarle  a tu hijo que NO  tiene edad suficiente para ser responsable de la educación y cuidados que requiere un perro, sinceramente no te veo capacitado para tener un perro, un gato... vaya, ¡ni un caracol dejaría yo en vuestras manos!

Resumiendo papi: mejor le regalas una XBOX o como coño se escriba, no tendrá problema tu niño en manejarla y cuando se canse, la puede dejar en un rincón cogiendo polvo, porque cuando se canse tu niño del perrito, serás tú quien lo deje en una puñetera perrera o lo que es peor, tirado en una carretera.

Un perro es demasiado importante para ser un regalo de Reyes.

QUERIDO IMBÉCIL: UN PERRO NO ES UN JUGUETE. UN PERRO NO ES UN REGALO DE REYES!!!!!!

PD: El próximo año, por estas fechas, vuelvo a escribirte.

DOGS & MOUNTAINS


Nota: este artículo se publicó en Los Mundos de Gunter en enero de 2015.