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19 de diciembre de 2016

GUIÑAPO

Hace exactamente una semana que quiso el destino que un gato negro se cruzase en nuestras vidas, y por contra de lo que establece la superstición, no fue él quien atrajo nuestra mala suerte, si no nosotros quiénes hicimos que la suya se torciera.

Guiñapo, es un gatín negro de entre 6 y 8 meses, que la primera noche de diciembre mientras buscaba el calor de un motor dio un paso en falso y por poco no pierde sus siete vidas todas de golpe. Nosotros fuimos testigos de su desgracia. Presenciamos impertérritos como el Mini Coupé, ajeno totalmente a su existencia lo atropellaba y nos lamentamos amargamente de no haber advertido de su presencia a la conductora.

Sin embargo, el karma se puso de su parte.

Cuando las chicas de SOS Gatos acudieron en su ayuda, todos pensábamos que aquel animal iba a tener que ser eutanasiado. Miagaba de dolor, no podía moverse y en el rincón en el que se acurrucó podía verse el charco oscuro y espeso que la sangre formaba a su alrededor. Lo llevaron de urgencia al veterinario, y las pruebas confirmaban el mal diagnóstico, órganos desplazados, hemorragia interna, cadera dislocada… Pero no lo durmieron. Lo sedaron y retrasaron el momento a la mañana siguiente.




La vida y la muerte, están compuestas por momentos que sin saberlo convertimos en cruciales.

El minuto aciago en el que el coche arrancó ante nuestros ojos le costó a Guiñapo una de sus vidas, el instante en el que la veterinaria decidió darle unas horas de tregua le devolvió las otras seis… Al día siguiente Guiñapo había mejorado y se manifestaba como un pequeño ronroneador. Seguía estando muy débil, pero había ganado fuerzas. Aquí surgía la tercera encrucijada vital del pequeño Guiñapo sin que él tuviese opciones siquiera a inclinar la balanza a su favor. Los veterinarios que lo atendían se preguntaban si era viable o no operarlo, la protectora qué sería de él si lo hacían, pero como la panterita se resistía a rendirse decidieron lanzar otro órdago e intervenirlo.

Lo operaron el lunes y Guiñapo, sigue luchando por seguir aquí, en éste mundo nuestro. No sabemos aún si ésta será la vencida, pero la panterita se merece que al menos lo intentemos. Viendo el estado en el que se encontraba ningún nombre nos parecía más apropiado para él que Guiñapo. Guiñapo I el invencible, Guiñapo I el gran luchador…

Si todo sale bien, se vendrá esta semana para casa, y empezará con nosotros otra de sus vidas. Cruzad dedos, patas y garras, porque esas vidas que le queden sean ya de las de “y fueron felices y comieron perdices”.


Mucha suerte Guiñapo, ¡Vamos chico!, un último esfuerzo ¡te estamos esperando!