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22 de febrero de 2017

A PROPÓSITO DE MAX…

El pasado lunes, redactamos una pequeña entrada contándoos la intrahistoria detrás de Max. La que a nosotros nos consta ¡Claro!

Sin embargo al hilo de los comentarios recogidos en Facebook, acerca de la posibilidad de que el dueño de Max no haya fallecido sino “solamente” abandonado al animal, creemos que es conveniente ampliar la información con los datos de que disponemos. No están los tiempos para dejar lugar a dudas sobre la intencionalidad de nuestro propósito, ni mucho menos para dejar en entredicho la honradez con la que actúa Amigos del Perro, por eso, mientras deshacemos el entuerto, queremos hoy recoger esta pequeña aclaración.

Lo que relatamos en el artículo: MI NOMBRE ES MAX, MI DUEÑO FALLECIÓ SIN PODER DARME UN NUEVO HOGAR, es tal cual el historial que a nosotros nos consta de este adorable mestizo.

En 2016, un hombre que se presentó a sí mismo como el dueño de Max, nos hizo saber que sufría de una cardiopatía, que llevaba tiempo sin éxito intentando buscarle un hogar a su perro y que en breve tenían nuevamente que intervenirlo, por lo que no tenía más remedio que dejar al animal a nuestro cuidado.

Los trabajadores y voluntarios que lo atendieron, no dudaron de su palabra. Tampoco había una causa objetiva para hacerlo. El hombre parecía sincero y llegó incluso a poner a Amigos del Perro en contacto con la veterinaria que estaba tratando a Max en ese momento, para que aún en la protectora el animal pudiese seguir recibiendo su tratamiento.

Esta preocupación adicional por el bienestar de Max, no hizo más que ahondar en la confianza de que la historia que el hombre nos contaba era cierta.

Las personas honradas no suelen fingir una enfermedad para deshacerse de su perro. Tampoco es frecuente que alguien que se desentiende de un animal te ponga en contacto con su veterinario de cabecera para garantizar que éste sigue recibiendo la atención sanitaria que necesita…

No es lo habitual… Ahora bien, que no sea lo habitual tampoco implica que automáticamente sea o no cierto.

Insisto… Toda la información que a nosotros nos trasladaron en su día de Max, es la que os transmitimos en ese artículo. Esa es la información que nos consta y esa es hasta el momento nuestra verdad. Que no sea la verdad objetiva, podría ser una realidad, pero por desgracia no estuvo en nuestras manos demostrarlo.

Me explico, no pedimos certificado de defunción ni siquiera los informes médicos correspondientes a quien se presenta ante nosotros diciendo que los médicos lo han desahuciado y que no tiene más remedio que dejar en nuestras manos a su perro.

¿Os lo imagináis? Nos toman por locos del coño ahora por solicitar completar un cuestionario a quien se interesa por la adopción de un perro, como para pedir justificantes médicos a quien viene a depositar uno en el albergue…

Nosotros confiamos en que la persona que tenemos delante nos está diciendo la verdad, a ver, hay veces (muchas de ellas por desgracia) en las que determinadas contradicciones o actitudes te hacen sospechar que lo que te están contando es una milonga. Sirva de ejemplo ésta historia que nos contó Alfonso Hevia hace un par de semanas:

No fue éste el caso de Max…

MAX
Ojo, no queremos decir tampoco, que no nos hayan colado una trola como la catedral de Burgos... Esperamos que no. Confiamos en que haya habido algún tipo de confusión, error o malentendido. Pero no nos malinterpretéis, no confiamos en que la historia original sea cierta por contradecir a quien nos notifica el equívoco, si no por no perder lo poquito que nos queda de fe en el ser humano… Habría que ser muy rastrero para fingir tu propia muerte con el único objetivo de deshacerte de tu perro…

No obstante, como no tenemos (aún) todos los datos, no queremos ni vilipendiar a un muerto, en el caso de que se trate de una equivocación, ni ensalzar a un embustero, en caso de que se trate de una treta rastrera…

Sea como fuere, solo queremos dejar constancia son dos observaciones:
1.       Os hemos contado la historia que sabíamos, si ésta no es real, lo sentimos y podéis tener por seguro que en el momento en que dispongamos de todos los datos la rectificaremos. Lo que queremos dejar claro es que en ningún caso ha habido la intención de transmitir una historia falsa…

Lamentablemente nos encontramos a diario casos como el de Max, animales que tras el fallecimiento de su dueño dan con sus huesos en la protectora, y que tienen muy pocas posibilidades de encontrar una nueva familia al tratarse mayoritariamente de animales adultos…

No es menos cierto que por desgracia también, nos tropezamos bastantes veces al año con indeseables que hacen lo que sea con tal de darle la patada a su perro…

En resumidas cuentas: No necesitamos inventarnos historias tristes, vivimos rodeados de ellas…

2.       La única verdad objetiva que conocemos es que Max sigue siendo la verdadera víctima de esta intriga.

Si su dueño falleció o si solamente quiso desembarazarse de él, en el fondo es indiferente. La realidad es que Max, es un animal estupendo, que ha vivido previamente en una casa, que está educado, que se lleva bien con humanos y perros, y que sigue con nosotros buscando un hogar. ¿Nos ayudáis a encontrárselo?