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28 de febrero de 2017

YO QUERÍA UN YORKSHIRE

Cuando era niña siempre les pedía a mis padres que me compraran un Yorkshire Terrier y así, no un perro, porque yo no quería un perro, quería un Yorkshire Terrier. Leía un montón de artículos sobre ellos, su pelo, sus posibles complicaciones, su carácter... yo quería un Yorkshire Terrier

Y no es que no me gustaran todos los perros, para nada, simplemente es que yo quería ese y de ahí no me sacaba nadie. Pero, entonces, un buen día llegó a mi vida y casi sin querer una perrina de tamaño mini y personalidad maxi, con el pelo corto, brillante y negro como el carbón (vamos, casi igual que un Yorki) y fue como si toda la vida la hubiera pedido a ella y ella me hubiese pedido a mí. 

Recuerdo con especial cariño a esta perrina que me hizo entender, casi sin ser consciente, por qué no iba a comprar un animal nunca. Recuerdo cuando en el año 2002 entré en el mismo albergue en el que ahora hago las veces de voluntaria y me acuerdo de todos aquellos perros sueltos viniendo a recibirnos y cómo nos pedían un poco de atención... Desde ese día, la idea de un perro comprado se me fue de la cabeza.

Y se fue de mi cabeza sin ni siquiera saber qué estaba haciendo si compraba un animal y es que, no puedo concebir que con toda la información que nos llega a diario sobre los criaderos de animales y la explotación de estos, se sigan apoyando. No puedo entender cómo los humanos, los más desarrollados intelectualmente, podemos movernos por la realidad con una venda en los ojos.

De verdad que me parece impresionante cómo un animal puede conectar con un humano y volverse el mejor compañero que podríamos imaginar independientemente de su aspecto, o del tuyo... Porque, ¿os imagináis que un perro eligiera a su dueño por su aspecto físico?

Muchos de mis amigos me preguntan si en el albergue tenemos tal raza o aquella otra... y a mí, personalmente se me hincha la vena. Para mí, es como pedir un niño a la carta o juzgar a las personas que te acompañan por si son más guapos o un poco menos. ¿Os imagináis? A este no le hablo, que no me gustan los rubios. Absurdo. 

Es más, muchas veces no todos los perros encajan con tus necesidades, tus horarios, tu tiempo, tu personalidad, tus posibilidades… entonces, ¿no será mejor buscar un perro por sus características psicológicas y no físicas?

Es triste, pero cierto: existe una superpoblación de perros que han sido abandonados y están obligados a permanecer en refugios y perreras que por desgracia disponen de espacios limitados y muchos de estos vienen de ahí, de criaderos, de caprichos que han sido concedidos y al final desechados. Ya que por moda o por irresponsabilidad, ciertas razas son reproducidas en grandes cantidades y a consecuencia de una cría inadecuada, terminan en la calle o en albergues. Me pregunto si esto lícito…

Por cierto, es verdad eso que dicen: "los perros adoptados son mucho más agradecidos", no es un mito. 

Soy consciente de cómo empezó esta práctica y es que en el pasado la cría era algo funcional: un pastor tenía perros y criaba a las mejores razas para pastoreo y lo mismo pasaba con los cazadores. Pero, hoy en día, los perros tienen un rol muy diferente en la sociedad: acompañarnos. Entonces, los futuros dueños de las mascotas únicamente buscan ciertas características físicas o psicológicas en los cachorros… Mi pregunta es: ¿cómo llegamos al punto en el que la apariencia es más importante que la función?

Además de todo esto, algunos criadores (porque voy a darles, en cierta medida, el beneficio de la duda) están más preocupados por la venta y la apariencia de los cachorros que por su salud física y mental. Por no hablar de los problemas que acarrean ciertas razas debido a ser “perros probeta”.

Todos estamos en contra del maltrato, pero… seguimos comprando, seguimos parándonos a mirar en las tiendas de animales a través del cristal y seguimos adorando una raza en cuestión.

¿Por qué somos tan hipócritas y seguimos maltratando a través de un cristal? ¿Por qué seguimos apoyando una práctica que le hace tanto daño a nuestros peludos?
¿Por qué no le damos más segundas oportunidades a todos aquellos que no han tenido una buena primera y dejamos de contribuir a la cría indiscriminada de animales?

¡Gracias por vuestra atención!


¡VALORÉMOSLOS MÁS, POR FAVOR!
Nos están dando su vida.

Lucía Muñiz




www.amigosdelperro.org