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26 de marzo de 2017

AMADRINAR UNA PATA

Como ya sabéis, el albergue municipal de Langreo pasa el día 1 de abril a estar gestionado por una empresa privada. No sabemos cómo lo harán, pero los objetivos de una empresa son necesariamente diferentes a los de una protectora. Además, el ayuntamiento ha decidido que no puede haber más de 90 perros en el albergue, ¡con la de veces que hemos pasado de 150! 

Para que les cuadren las cuentas, les sobran perros. Y claro, los que más sobran son los menos adoptables, los más viejos, los enfermos, los más grandes, los ppp. Los invisibles, los que más gastos tienen.

Algunos voluntarios nos estamos uniendo en grupitos para rescatar perros en grave riesgo y alojarlos en residencias. Es un gasto difícil de asumir para una pesona sola, porque no hablamos de pagar un mes ni dos, sino todo el tiempo que sea necesario, mientras el perro viva y no encuentre familia. Así que formamos grupos, cada uno aporta una cantidad mensual para un perro concreto, y nos aseguramos de que va a sobrevivir y tener buena calidad de vida, porque ya supondréis que no vamos a elegir residencias en régimen de jaula, sino residencias abiertas en las que los perros viven como en una casa cualquiera.

Técnicamente, lo que hacemos es apadrinarlos (¿aMPadrinarlos?), correr con sus gastos. Y como somos varios para cada uno, pues aquí estamos, de madrinas/padrinos de una pata de perro, lo cual nos convierte, creo, en comadres y compadres :Þ

Y os lo contamos por lo que pueda valer como idea para otras personas en situaciones parecidas. Cuando las cosas se complican, la necesidad obliga a ser creativos.

Si queréis echarnos una mano para salvar más patas, podéis escribir a help@amigosdelperro.org y por supuesto, difundir para que se entere cuanta más gente mejor. Muchas gracias.


RACHEL, una de las abuelitas en peligro