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14 de marzo de 2017

DIARIO DE UNA ADOPCIÓN 3

TERCER DIA.- DOMINGO 5 DE MARZO

Xona ha decidido que un buen sitio para dormir es el descansillo donde están las habitaciones, sin embargo hay restos de su paso por toda la casa, me remito al día anterior: pis… y más pis. En una profunda observación de cada charco de agua (sé que suena de lo más escatológico y chiflado, pero se hace, os lo aseguro; y si no preguntar a los dueños de animales), deduzco que parte de esa humedad que hay en el suelo es pura baba de Xona que como buena mastina, bebe salpicando todo a su alrededor y luego camina con toda parsimonia por la casa, resultando de dicho paseo un constante goteo acuático que parte de su boca y acaba en el suelo.

Así que, segundo día de limpieza, no pasa nada, hay que asumir y como ya sabía armarse de paciencia y de fregona.

Los paseos siguen siendo para ella muy interesantes, más que para Poppy que está cansada de esperar a que se decida a acabar de hacer pis y plas (del plas hablaré luego) para poder andar a un ritmo que permita ir pillando olores y deleitarse en algunos de ellos pero no esperar continuamente a una giganta que, para más inri, a veces tropieza con ella. En este caso el tamaño importa.

El plas, bueno veréis, yo tengo una perra pequeña Poppy, con que su plas es una mínima expresión que para su recogida le sobra más de media bolsa “recogecacas”, pero ahora estamos hablando de una elementa grandota y sus plas van en consonancia, me veo a veces en serias dificultades para hacer buena limpieza, incluso tengo que usar dos bolsas. ¿Lo veo como una razón para que la gente no adopte perros grandes? Bueno, pues no, pero es un rollo. Otra cosa en la que no pensaba y que voy asumiendo.




Como tengo que empezar a establecer rutinas a fin de que la semana no se complique en exceso, dado que hay que adaptarse al trabajo diario, tras el paseo, pongo comida y la dejo en la habitación con acceso al exterior. El objetivo es que tras comer, pueda reposar y dormitar, que suelen hacerlo todos los perros y así aprovechar este momento para a toda pastilla, atender a los gatos y darles unas horas de asueto en casa que sean tranquilas, o sea sin elementos nuevos que tanto perturban su paz.





Durante la mañana, ese será nuestro plan, y para las tardes empezaremos a mezclarnos a ver cuánto tardan en aceptarse mutuamente.

Esta noche probaremos a dejar la puerta de la habitación abierta y a ver si conseguimos dormir todos.