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1 de mayo de 2017

ALGUNAS ACLARACIONES RESPECTO A MI VOLUNTARIADO EN PAJOMAL

Hace un par de semanas, el amago de carta de despedida que le dediqué a Pajomal, suscitó algunas dudas en lo que a la política de voluntarios seguida por la nueva gestora se refiere. Como en los tiempos que corren, las susceptibilidades están a flor de piel, no querría dejar pasar la oportunidad de aclarar algunos aspectos para evitar generar malentendidos, así que allá voy:

En mi escrito, yo solo quería dejar constancia de la ruptura emocional que suponía para mí (bueno aquí es más bien un nosotros) dejar de pasar en Pajomal algún que otro domingo, pero, y he aquí el grueso de la asunto, no porque la nueva gestora, en este caso Dog Harmony, no nos lo permita, si no por una cuestión mucho más simple: Nosotros somos voluntarios en Amigos del Perro. Si Amigos del Perro está en Pajomal, estaremos en Pajomal, si está en Serín, pues allá tendremos que trasladarnos, pero no hay una prohibición expresa ni implícita por la que yo tenga que dejar de visitar el Albergue de Langreo.

En definitiva, que no era (ni es) mi intención echar más leña al fuego insinuando que la nueva gestión no permitía a los antiguos voluntarios atender a los animales.

Cualquier persona que esté familiarizada con el mundo del voluntariado, estará de acuerdo conmigo en que la mayoría de los voluntarios están vinculados a una ONG, Red o Asociación concreta. Seré más precisa: por norma general, si eres voluntario en una protectora animalista, eres voluntario de una gestora especifica: Amigos del Perro, El Trasgu, La Protectora, Mas que chuchos, Adoptastur, Animales del Oriente, Adata, Alma Animal, Sos Gatos, Corvera Felina, Luz Felina… Somos “cienes y cienes”, y al margen de cómo sean las relaciones interpersonales entre nosotros, lo habitual, es que quien colabora con una asociación esté vinculada a la misma, y no colabore con otras o al menos no, con el mismo nivel de compromiso. A ver, hay honrosas excepciones, también conozco voluntarios que colaboran activamente en distintos centros, pero, no suele ser lo habitual.

De hecho, esta circunstancia no es exclusiva del animalismo, puede ser  aplicado al resto de tareas de cooperación. Da igual, Cruz Roja, Cáritas, Secretariado Gitano, Médicos del Mundo, Banco de Alimentos, ACCEM y el larguísimo etcétera que sigue a estos nombres.  Las personas están ligadas, por norma general a un centro o institución. Esto no se debe a una lucha fratricida entre entidades sino a que cada organización, tiene su propia política, estatutos, programas, normativa y formación.

Los voluntarios deben/debemos informarse/nos de la política y objetivos de la organización antes de comprometerse/nos a la misma. En realidad, ser voluntario es una responsabilidad, un compromiso que te vincula no solo a los beneficiarios de tu ayuda (en este caso los animales) si no también a la organización que le da cobertura legal a tu actividad. ¿Sabéis que los voluntarios contamos con un seguro para cubrir las posibles incidencias surgidas durante los paseos o los momentos en los que estamos con los animales?  ¿O que hay una ley que regula el voluntariado?

En fin… Detalles burocráticos aparte, a lo que iba que me disperso: nadie en Dog Harmony me ha prohibido subir a Pajomal, pero mi compromiso actual me vincula a Amigos del Perro, que es la entidad a la que hace ya la friolera de nueve añitos me asocié.

Esto tampoco quiere decir que Amigos del Perro sea una secta, podría ser colaboradora ocasional en Pajomal, como lo he sido de algunas otras entidades sin llegar a ser voluntaria, pero en este momento no me lo planteo. He dejado al último de mis ahijados “colocado”, por lo que tengo la conciencia tranquila apadrinando uno nuevo en otra localización.

En resumidas cuentas, que no sigo en Pajomal, porque no me lo propuse siquiera, fue una decisión personal.

En Amigos del Perro, está la mucha o poca gente que conozco en la protección animal, no coincido al 100% con las opiniones para que nos vamos a engañar, sería una autómata si lo hiciera, pero si confío plenamente en las personas a quienes conozco en la organización, en su compromiso con la causa, y eso, de momento me sirve para seguir afiliada entre sus filas.

Y todo ello, aún siendo yo votante acérrima de Izquierda Unida, ¡fíjate bien lo que te digo! Pequeñas incongruencias que tiene la vida…

Nada más que añadir señoría.




P.D. En la foto Cuchi, nuestro último ahijado Pajomaliense, con su familia adoptiva.