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4 de agosto de 2017

MASCOTAS EXÓTICAS

Viendo el video del 25 aniversario de ANAA, me llamó la atención el dato de recogida de animales exóticos, 50 al año.





ANAA, Asociación Nacional de Amigos de los Animales, dispone de un albergue que se acerca mucho al sueño de todas las entidades de protección animal, y rescata al año más de 1500, entre perros, gatos y exóticos. Pero aún así, es sólo una gota en el océano del abandono en España: según el último estudio publicado por la Fundación Affinity, en el año 2016 se recogieron en este país más de 137.000 perros y gatos.

Sólo constan los recogidos por entidades registradas, no sabemos nada de los que recogen particulares, y por supuesto no hay datos de cuántos fueron abandonados y no recogidos, los que murieron en las calles o los montes, o los que aún siguen por ahí, intentando sobrevivir.

Y esto significa que los perros y gatos recogidos por ANAA son el 1,06% de los recogidos en España en un año. Si suponemos un porcentaje similar respecto a los exóticos, tendríamos 4717 animales de compañía que no son perros ni gatos, recogidos en España durante el año 2016. Una barbaridad, y desde muchos puntos de vista: el de la protección animal en sentido estricto, es decir, la protección de esos animales obligados a vivir en un entorno que no les corresponde, robados de su hábitat o criados en condiciones lamentables, transportados en condiciones aún peores, y comprados, en muchos casos, como capricho de moda, fashion, cool, original, diferente… gilipollas.

¿Que Paris Hilton tiene un mono michi? ¡Yo también! ¿Qué más da que lo cacen en la selva, lo metan en un contenedor con otros 300, y vendan a precio de oro los 50 que sobreviven al viaje? Cuanto más caro sea, más glamour. Y cuando resulte que el bicho en realidad ya no es tan gracioso, lo mancha todo, necesita comida especial, se sube a las cortinas y está enfermo cada dos por tres, pues no pasa nada, porque para entonces ya habrá alguna otra moda que poder seguir. Y al bicho que le den, total, ¿a quién le importa?

Muchos recordamos aquella leyenda urbana sobre caimanes albinos en las cloacas de Nueva York, descendientes de las bonitas crías de caimán que los turistas compraban en Florida, y que cuando crecían (y los caimanes crecen mucho, mucho), acababan en las alcantarillas. Pero, ¿era una leyenda urbana? Porque la tortuga Trachemys scripta elegans, esa tortuguita semiacuática tan mona que llaman tortuga de Florida y que se vendió por miles durante años, y que tantos compradores irresponsables acabaron dejando en ríos y arroyos, convencidos de estar dándole otra oportunidad a la mascota de la que ya se habían cansado, vive y reina ahora en buena parte de los ríos del sur de España, y casi ha extinguido a las especies autóctonas.


Trachemys scripta elegans. Fuente: Wikipedia. By No machine-readable author provided. Joanamar assumed (based on copyright claims). - No machine-readable source provided. Own work assumed (based on copyright claims)., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1806950


Andalucía y Madrid prohíben la tenencia de animales exóticos y venenosos en domicilios, pero claro, uno no saca a pasear a la tortuga ni a la mamba negra, así que la ley tiene pocas posibilidades de aplicarse de forma efectiva.

Si no nos va entrando en la cabeza la idea de que los animales son seres vivos, no juguetes ni accesorios de moda, muy pronto se va a sumar a nuestro actual problema de miles y miles de perros y gatos sin hogar, el de animales diferentes, muy diferentes, que no sabemos muy bien cómo manejar ni qué repercusión pueden tener en nuestros sistemas ecológicos.

 Kamparina