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5 de febrero de 2018

BUSCANDO ADOPTANTES: COSAS QUE ME PASAN HOY POR LA MENTE…


Estoy esperando a que una posible familia adopte a Shelma, todo ello después de que el domingo tras una visita muy alentadora a otros potenciales adoptantes, finalmente no pudiera ser.

SHELMA

No he dormido bien esta noche, no sé si me está poniendo realmente nerviosa el hecho de encontrarles casa a las enanas o si se trata de pura casualidad. Lo cierto es que hoy me he despertado una hora y media antes de lo habitual… Y me levanto a las 6 y media de la mañana… Sí… Quizás estoy “algo” nerviosa.

En dos horas saldremos de dudas, la adoptante, el albergue y yo. Todos menos las interesadas que supongo estarán ahora mismo tranquilamente en casa durmiendo a pata suelta, o encontrando alguna forma innovadora de destrozar aún más su habitación…


PATTIE

Todo esto me pasa por la mente hoy. Esto y la nueva dinámica en la que hemos entrado en los últimos días que es como una especie de ruleta rusa emocional:

Hay que dejarlas en el albergue-bajón-posible adoptante-subidón-la adopción no sale-mega-bajón-otra posible familia-subidón-hay que esperar-colapso neurótico…

Amantes de la adrenalina, dejaros de paracaidismo, rafting y demás zarandajas y dedicaros al maravilloso mundo de los perros abandonados… Emociones fuertes garantizadas.

La verdad es que cuando hace casi tres meses (¿tres meses ya? o ¿solo tres meses no puede ser?) nos decidimos a dar biberones no tuvimos en cuenta muchas casuísticas.

En noviembre solo pensaba, por favor que no se me mueran, cuando ya quedó claro que salían para adelante, solo especulábamos sobre qué tipo de perro serían, si serían tan grandes como mastines, si serían un cruce de ppp… Luego cuando de repente abrieron abrir los ojos y resultó que Shelma los tenía claros, el WTF? (What The Fuck?) se debió escuchar hasta en Murcia. Yo miraba en internet, perros con ojos claros, pero Shelma no era albina, ni un Husky ni tampoco un Border Collie… Seguían siendo perros sorpresa.

Queríamos intuir lo que eran aunque sabíamos que era imposible determinarlo sin conocer a ninguno de los padres y tal y como aparecieron lo único que estaba claro era que no eran perros de raza. Nadie tira perros de raza pura al contenedor…

Fueron pasando las semanas y cuando empezaron a caminar, a moverse a roer como ratas de alcantarilla todo lo que caía entre sus pequeñas fauces, del What The Fuck, pasé al Oh My God. Nota: Perdón por los anglicismos, como estoy envejeciendo me da por hacerme la moderna, será la crisis de los cuarenta…

Y ahí me di cuenta de que no había calculado bien el tiempo que iba a tener que pasarme fregona en mano.

En esa fase, la verdad sea dicha, me acordé de toda esa gente que sin ser criador, cruza adrede a su perro y tiene los cachorros en casa… Lo cierto es que me he reído mucho por lo bajo imaginándome la sorpresa que se habrá llevado más de uno al darse cuenta del trabajo que da mantener en un hogar a una “manada” de cachorros…

Cuando cumplieron los dos meses, ya era imposible tenerlas apartadas del resto de la casa y entonces cada vez que abríamos la habitación en la que duermen era como cuando abren toriles en San Fermines… No había animal u objeto libre de su paso destructor. Como el caballo de Atila, por donde pasaban no volvía a salir la hierba.

Estaban muy locas, y lo están, y nos estaban volviendo locos a todos nosotros. Su nivel de energía no es comparable al del resto de los habitantes de mi hogar, a excepción del gato, el cual, últimamente cuando intuye que están sueltas, corre a ponerse a buen recaudo.

PATTIE

Por aquel entonces hubo que empezar a sacarlas a la calle, para que desfogaran para que corrieran, brincaran, descubrieran y se relacionaran. Y en la calle, comenzaron las dudas, porque todo el que las veía tras sonreírse y alabarlas se quedaba con cara de circunstancias cuando les comentábamos que estaban buscando casa.

Empezaron los Ay pobres, pero es que van a ser grandes… Y nosotros empezamos a recular, a pensar, dios santo ¿de verdad no va a haber nadie que vaya a ver más allá del diámetro de sus patas?, ¿Nadie en toda la provincia?, ¿Vamos a tener que llevarlas al albergue y se van a pasar allí el resto de sus días?... Y desde entonces he dejado de pensar en el hoy, para pensar en el mañana. Me he pasado el último mes contando los días que les restan para iniciar su período carcelario… No es agradable… Por eso ahora cuando me dicen, ¿pero tienes que ir tú a ver a los adoptantes?, contesto: yo soy la primera interesada en que las conozcan, las vean, las quieran un poco y les den la posibilidad de vivir el resto de sus días.

Su madre les dio la vida, nosotros se la conservamos y necesitamos a alguien que se la rehaga.

Ahora, desde este carrusel emocional en el que me encuentro y en el que jamás pensé que estaría, quiero darle las gracias a todos los que les han dado a Pattie, a Shelma y al resto de sus hermanos, la oportunidad de conocerlos.

Cruzo los dedos, para que encuentren casa antes del 9 de febrero que es cuando tienen que ingresar en Serín… Tic-Tac, Tic-Tac… Y el puñetero reloj no se para…

Actualización: ¡Finalmente Shelma tiene casa! ¡Viva y Bravo! ¡Esperemos que el resto de fierecillas tenga la misma suerte!

Contacto: adopciones@amigosdelperro.org