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Los charcos en los que me meto: convivencia y tenencia animal

 Me encanta meterme en charcos... Debe de ser una reminiscencia de la infancia, de cuando de rapacina saltaba en los que la lluvia dejaba a su paso. Hoy voy a chapotear en otro, pero no como un guaje con katiuskas, sino más bien cual gorrino en su lodazal: hablemos de la ordenanza municipal de tenencia de animales del Ayuntamiento de Avilés.

Ay la ordenanza de mi querido Ayuntamiento, cómo voy a dejar pasar la oportunidad de comentar las mejores jugadas como en la moviola de Estudio Estadio. No me resisto a compartir algunos de los pensamientos que me han acudido a la mente de forma recurrente desde que el 22 de abril el Pleno municipal la aprobase. Eso sí, solo voy a recoger los que son reproducibles en voz alta. Los epítetos que me merecieron algunas de las aseveraciones que allí se hicieron, me las voy a callar por prudencia, que no quiero que me censuren (otra vez...).

Vamos allá. Lo primero el contexto. Avilés necesita una nueva Ordenanza Municipal de Tenencia, Protección y Bienestar Animal. La que se tenía hasta el momento ha quedado totalmente desfasada ya que se regía por la Ordenanza de Uso y Protección de Zonas Verdes de Avilés que tiene más de treinta años. Bien. Hasta aquí todos de acuerdo. 

Especifican además en el Pleno que censados hay 12.500 perros en el municipio de Avilés, ahí es nada, y que dado el mayor papel de los animales en la vida familiar y el incremento de su presencia en la vida pública es preciso regular y establecer un marco de convivencia entre las personas que tienen perro y las que no. Por supuesto. Nada que objetar Señoría.

Hasta aquí va todo bien, el problema viene en las distintas intervenciones de los concejales, que es donde se nos ve la patita y podemos comprobar que utilizan el verbo regular, porque viene de regulinchi

Y ¿Por qué digo esto? Porque cuando uno defiende una normativa para proteger los derechos de quiénes no tienen perro, se está claramente posicionando. Así de simple. Cuando a eso le sumas la intervención de algún concejal o concejala que viene a decir que para que la normativa hubiese sido del todo inclusiva tendrían que haber participado en su elaboración aquellos que odian no quieren perros... Pues ya atas cabos. Atas cabos y acabas frases, porque ese perfil ausente que se menciona ahí, no es el de la persona que no tiene perro y ya. Es el de la persona que no quiere tener perro él, pero sobre todo y más importante: tampoco quiere que lo tengas tú. 

Es, para entendernos, ese tipo de persona que se escuda en eso de "estamos humanizando a los animales y deshumanizando a los humanos". Cuando te encuentres ante ese argumento querido lector, no te quepa duda que lo tienes frente a ti es un hater. Una persona que utiliza esa frase, porque decir odio los putos chuchos está mal visto. Últimamente está en boga y está claro que es el argumento estrella de los que no soportan a los perros. El equivalente canino al "yo no soy racista, pero"... La deshumanización es el pero, creedme... 

Perros en la Ferrería Avilés. Fuente: El comercio

Otro aspecto que es para nota es que estuvo sobre la mesa y fue objeto de debate la posibilidad de prohibir que los perros tuviesen acceso a las terrazas de los bares WTF?, ¿He oído bien, que no pueda acceder por Ley con el perro a las terrazas de los bares?

Finalmente no se recogió en la normativa. Lo que ya me mata del todo es el argumento para no incluirlo: hoteles y alojamientos ofertan cada vez más las estancias con mascotas, prohibir el acceso a las terrazas de los bares habría tenido un impacto negativo en el turismo y por tanto la economía. Olé ahí. Claro que sí hombre, porque los dueños de los 12.500 perros que vivimos en el municipio no consumimos tampoco... 

Continúa el Pleno tratando la posibilidad de habilitar más lugares para la suelta de perros, pero dice el responsable del ayuntamiento, que ya tenemos dos parques de perros: uno en Valgranda, que por cierto, está ahora mismo desmantelado, porque en esa localización, justo en esa y no en otra, hay que construir una cancha deportiva... y otro en la Magdalena, detrás del Pabellón de Exposiciones, un sitio, pues muy a mano... y que están pensando en habilitar un tercero. Y no añaden y vais que chutáis, pues porque no se le ocurrió al hombre, pero yo creo que pasó por su mente.

Sé que las novedades de esta ordenanza y donde focaliza el discurso la prensa es en lo de limpiar los orines, el albergue y la famosa tasa municipal. 

Sinceramente, sobre lo de limpiar las micciones, pues a estas alturas de la película me parece bien. El albergue de animales que algún día, no sabemos de qué milenio, se aprobará, pues me alegra saber que avanza. Acerca de la posibilidad de pagar una tasa, qué queréis que os diga, yo la pago encantada para cerrar el pico de más de uno y de dos. 

Para mí el debate no está en pagar o no pagar una tasa. Tampoco en limpiar o no limpiar donde mi perro mee. Considero que estos aspectos sí forman parte del marco de convivencia que es preciso establecer entre gente que tiene perro y aquellos que no lo tienen. 

Lo que me parece una tomadura de pelo y me da una idea real del cosmopolitismo avilesiano, es ese concepto de proteger al que no tiene perro del que sí lo tiene. Como si fuéramos nosotros un famoso dirigente ruso y su vecino. Me deja picueta ese concepto tan rancio de salvaguardar los derechos de las familias bien, que son por supuesto aquellas que dejan los perros para el campo y la ciudad y los parques para los niños... Sabéis queridos gobernantes locales que hay familias con perros y niños ¿no? ¿O eso también se os escapa en esa métrica de polarización en la que lo convertimos todo?

La verdad es que no esperaba menos de mi querido Ayuntamiento. Para que engañarnos tampoco más.

Lo firma, una avilesina de pro, que vive en Avilés, con su perro.

YWC

Perros en el Ayuntamiento de Avilés. Fuente: El comercio




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