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24 de enero de 2018

FICHA PERSONAL: SHELMA

Descripción: Tengo los ojos de un sorprendente color turquesa, y todo el mundo que me ve dice que soy un animal impresionante. Soy blanca y marrón aunque mis partes blancas están salpicadas de pecas canela, mi nariz es rosada y tengo el pelo a medio camino entre el corto y el largo.



Mi carácter: Soy tímida y cariñosa, más obediente que mi hermana Pattie (aunque tampoco es difícil) y algo más geniuda. Mis padres postizos dicen que tengo carácter, pero en el fondo soy una buenaza que se pasa la vida entre sus piernas. Me gustan más las personas que los perros, y me paso la vida pegada a las faldas de mi madre postiza. Sé que soy un poco grande para que me cojan en cuello, pero lo intento a la primera de cambio y no me gusta que mi hermana me quite protagonismo o caricias.




Aficiones: Me encanta estar pegada a mis humanos, las zapatillas son mi pasión. También me gusta jugar con el gato o escarbar en su arenero en busca de un piscolabis. La ropa y el calzado de los humanos me apasiona, suelo meterme debajo de las camas para encontrar tesoros perdidos, luego salgo corriendo con lo encontrado para que me persigan. La verdad es que suelen hacerlo.



Cuando no hay humanos a la vista, me gusta estar con mi hermana Pattie, con ella mando yo, a veces discutimos porque tengo que dejarle claro que entre nosotras dos yo soy la mayor y la que toma las decisiones.

Si salimos a la calle me gusta galopar y escarbar en la hierba, pero nunca me alejo del perímetro de seguridad de mis humanos.



También me gusta amargarle la vida a mi abuela canina, ella nos ladra pero yo estoy segura de que en el fondo le encanta que mi hermana y yo nos pasemos la vida mordiéndole las patas y el focico.

Tengo una extraña afición por los clínex, cuanto más usados mejor y puedo encontrar hasta el más recóndito, esté donde esté.

Cuando se me acercan extraños me asusto y me pongo detrás de mis humanos, no me gusta que me atosiguen y suelo acabar llorando porque no entienden que necesito mi tiempo para acercarme a ellos.

Mi familia confía en que mi belleza y mis ojos azules, me ayudarán a encontrar una casa pese a mi timidez.



Shelma pronto estará en adopción. 
Contacto: adopciones@amigosdelperro.org





22 de enero de 2018

PANEGÍRICO

Hace diez años cuando Javi, Scrappy y yo aterrizamos en las Meanas, Pili ya estaba allí. Pili, junto con otros muchos formó la primera pandilla perruna con la que compartimos muchos paseos y horas de parque.

Hace una semana, Pili apareció muerta en casa, vivía sola, no tenía familia, o mejor expresado hacía muchos años que su única familia la componían sus perras. Cuando falleció ya solo tenía una, pero cuando nosotros la conocimos aún eran dos: Grace y Compy, madre e hija.

Escribo esto, porque para mí, como para muchos otros avilesinos, fue un shock descubrir en el periódico su muerte. 

Pili era una mujer peculiar, trabajó durante más de treinta años en el Hospital San Agustín, como auxiliar de enfermería en el servicio de urgencias, pero hacía ya once años que estaba jubilada. Su retiro, lo pasó en el parque de las Meanas. Creo que no me equivoco si digo que todo aquel que haya pasado alguna vez por las Meanas con su perro, la conocía. Ella adoraba los perros, los suyos y los ajenos, y siempre tenía alguna caricia para todos ellos, indiferentemente de su tamaño o raza.

Le encantaba “alternar” y no era extraño tropezártela en los bares que rodean las Meanas, el Viena, el Alvi, o el Marvi. Fue de hecho su ausencia durante dos días la que puso a vecinos y hosteleros en alerta. Cuando la policía entró en su casa, se confirmaron los temores de quienes la habían avisado.


PARQUE DE LAS MEANAS, AVILÉS

Yo compartí muchas horas con Pili principalmente en el parque, pero ocasionalmente también en la terraza de un bar. Allí compartimos cigarrillos y alguna que otra cosa más fuerte que un café.

Tengo en el cerebro, que no en la memoria, retazos de alguna de aquellas conversaciones. Ella recordaba como era el entorno del parque cuando había llegado a Avilés con su familia proveniente de País Vasco, pero no retuve correctamente su intrahistoria. Solo recuerdo referencias al tren en el que creo que trabajaba su padre, a los primeros perros que tuvo (¿un galgo blanco?) y alguna que otra idea suelta. Me hubiese gustado recordarlo, ser capaz de reescribir su historia, para que el último recuerdo que de ella quedase en internet, no fuese el trágico hallazgo de su cadáver en la soledad de su casa. Pero no puedo.

Pese a lo que muchos pueden haber creído al leer su final en el periódico, Pili estaba soltera pero no sola. Hubo gente que la echó en falta, su presencia no pasaba desapercibida en su entorno.

Cuando la encontraron, Grace (yo siempre pensé que el nombre era Grey…) la pequeña mestiza que la había acompañado durante más de diez años, estaba a su vera. No sé a ciencia cierta que ha sido de la perra, pero creo que una de sus amigas se la quedó. Espero y confío en que así sea.

Escribo esto Pili querida, porque me hubiese gustado despedirme correctamente de ti. Pero como siempre pasa con la muerte, se presenta esta sin avisar, sin llamar a la puerta. Brindaremos en tu memoria la próxima vez que nos sentemos a tomar algo en tu bar preferido.


Descansa en Paz, Pili, quienes te conocían cuidarán de Grace en tu ausencia.