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21 de febrero de 2018

10 TRUCOS PARA AHORRAR


Ahorrar no consiste en ser mezquino, ni rata, ni en comprar lo peor porque es más barato. Consiste en utilizar tu inteligencia para aplicar soluciones creativas y conseguir lo que quieres al mejor precio posible.

1. Reprímete al comprarle el “ajuar” a tu perro o gato, limítate a lo básico porque es muy posible que según os vayáis conociendo (o vaya creciendo) tengas que cambiar muchas de tus ideas preconcebidas.

2. Un calcetín desparejado con un par de nudos puede ser el juguete favorito de tu perro (o varios, que seguro que en tu casa también aparecen como por arte de magia, solo tienes que meterlos unos dentro de otros o atarlos entrecruzados). Además, por mucho que lo mastique, no tiene ningún relleno que pudiera ser peligroso. Un simple palo puede ser un estupendo juguete, aunque quizás no te interese mucho tener los restos masticados en la alfombra... limítalo a los paseos por el campo ;)

3. No compres comida, chuches, correas o arneses en tiendas que no se dediquen expresamente a productos para animales (y no, no me refiero a los grandes almacenes que tienen de todo, sino a las tiendas muy baratas que también tienen de todo… pero malo), arriesgas la salud y la seguridad de tu peludo y el ahorro no es real: las correas de 3€ que duran dos meses resultan más caras que las de 12€ que te durarán 2 años.

4. Si te encanta comprar cosas en los chinos, limítate a la tina-arenero, pero no la arena; compra calcetines baratos de colorines como juguetes, y cuencos de cerámica como comederos.

5. Utiliza bolas de pienso en lugar de chuches, en especial como premios cuando le estás educando. Salchichas, trocitos de hígado cocido o a la plancha y quesitos también son opciones baratas y muy útiles como superpremio o para disimular medicamentos.

6. Si tu gato necesita un suplemento de calcio, dale un par de sardinillas en aceite en lugar de medicarlo. Tanto en gatos como en perros, algo de salmón cocido o un chorrito de aceite de oliva en el pienso de vez en cuando ayudará a que tengan el pelo sano y brillante y no les falten aminoácidos. No te excedas, que son alimentos muy calóricos.

7. Una tina cuadrada o rectangular sirve de arenero para gatos, y con periódicos, folletos, etc., sustituye a los empapadores para cachorros.

8. Compra en lotes: cosas como empapadores o arena serán más baratos si buscas ofertas comprando por lotes; un saco grande de arena es más barato, a igual calidad, y comprado por internet te lo ponen en la puerta de casa, busca ofertas sin gastos de envío.

9. Compra bebederos y comederos de acero inoxidable (18/10 es una buena proporción en la aleación), durarán años y años en perfecto estado. El acero inoxidable es casi indestructible, y al no ser poroso, se limpia fácilmente y no hay riesgo de infecciones. Si tu perro prefiere la comida en cuencos de loza, busca boles de cerámica resistentes, casi seguro que tienes algunos desparejados por casa, y si no, los hay muy baratos; no te durarán tanto como los de acero, pero también son higiénicos y fáciles de limpiar, y la mejor opción para un cachorro o un perro recién llegado que aún no sabes muy bien qué tamaño de comedero va a necesitar.

10. Tu gato pasará horas enteras jugando con una bola de papel atada a un cordel y colgada de una silla o el pomo de una puerta, también sirve el pompón de ese gorro de lana que ibas a tirar; una nuez es un juguete muy apreciado también por los felinos, rueda y hace ruido, ¡les encantan!






19 de febrero de 2018

PERROS GRANDES Y “RACISMO”


Pattie sigue aquí… Es la única de los nueve hermanos que sigue sin encontrar casa. Sigue aquí y a veces temo que se quede para siempre, pero esa es otra historia. Hoy voy a quedarme a gusto compartiendo con vosotros unas reflexiones que me asaltan cuando paseándola, la gente gratuitamente me informa de lo difícil que nos será encontrarle casa debido a su tamaño…

Sí. Lo primero que te dice la gente cuando la ve es huy qué mona lo siguiente que hacen es preguntarte la edad, tres meses, y a continuación tras poner la cara de circunstancias de rigor, por norma general comienzan las aseveraciones: madre mía es que va a ser demasiado grande para vivir en un piso y a todo esto, yo que jamás en la vida he destacado por mi paciencia, contesto con un rotundo los cojones.



Y sí. Me reafirmo. El problema no es que Pattie vaya a ser “demasiado grande”, sino que no tiene raza, ¿O me vais a decir a mí, que los pastores alemanes, los golden retriever, los dálmatas, los huskies, los labradores o muchos de los bóxer que campan vuestras ciudades son perros pequeños? ¿Lo veis? El problema, insisto, no es que Pattie vaya a ser grande, sino que además de grande va a ser mestiza.

A ver está claro, que cada uno tiene sus preferencias, y hay gente que indiferentemente de la raza del perro, quiere que éste sea pequeño para convivir con él en un piso, nada que objetar. Yo “solo” objeto en lo que se refiere a que los perros grandes, como mi Pattie, no tienen cabida en las ciudades. Repito: Los cojones, si en su ADN, se identificase más claramente su ascendencia no tendríamos ningún problema en encontrarle un hogar. Al contrario, si en Pattie, se intuyesen rasgos que pudiesen recordar a un border collie (el actual perro de moda entre los humanos), ella no estaría ya en mi casa si no que probablemente habría zarpado hacia la suya propia.



Pero no es así, Pattie es una perra mestiza, con una capa atigrada de bóxer, el morro afilado de un apastorado, el cuerpo enclenque de un galgo y los ojillos y la expresión facial de algo que podría recordar lejanamente a un ppp. Uno la ve, y ella no tiene que ver absolutamente con ninguna raza, cuando en la calle la gente me pregunta qué va a ser de mayor (bombero, de mayor va a ser bombero torero, no te jode), no puedo contestarles, solo puedo encogerme de hombros porque realmente no lo sé. Pattie no tira a mastín, ni a pastor, ni a bóxer, ni a galgo, ni a perro de caza, ni a pitbull, ni a border collie, ni a nórdico, ni a terrier…

Pattie es la hija cruzada de todos los mestizos, una perra sin raza, así sin más. No será tan grande como un pastor alemán ni tan pequeña como un pequinés. Pattie será una perra atigrada, de tamaño entre mediano y grande, una perra más, que tendrá que esperar a que encontremos a alguien que vea más allá del racismo canino y del diámetro de sus patas.

Pattie querida, llegará, porque todo llega. Eso sí, lo que de aquí allá no creo que llegue es ni un milímetro cúbico de mi bilis al ritmo en que últimamente la estoy destilando…