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1 de julio de 2020

Tu adorable gatito y su manía de ponerte el culo en la cara


A veces, cuando me pongo a leer artículos sobre gatetes, reconozco que me pregunto a mi misma hasta que punto quienes vivimos con ellos, no intentamos buscar señales de que nos quieren hasta en los posos de café, en un intento desesperado de corroborar que esa adoración que sentimos hacia ellos, es cuanto menos recíproca. 

En serio detengámonos un momento a pensar el tipo de explicación que recibimos acerca de los distintos comportamientos gatunos: ¿Tu gato te muerde?, No te preocupes, es porque te quiere¿Araña los sofás cuando llegas a casa? Estate tranquilo, que eso es amor del "güeno"; ¿Te pasa el culo por la cara cuando menos te lo esperas? Qué suerte tienes, está loquito por ti... 
 Otras historias cotidianas en Lingvistov
 
En serio os lo digo, me da la risa, porque me recuerda a mis tiempos mozos y aquellos los ridículos test de las revistas como la Superpop, con los que pretendían resolver todas tus inquietudes adolescentes. Para los que no vivisteis aquella "prensa juvenil", básicamente consistían en ridículas preguntas organizadas en torno a un titular muy loco del tipo: Cómo saber si le gustas por el color de su sudadera o Sois compatibles, fíjate en la forma en la que se coloca la cartera.... En los que el resultado invariable venía a ser huy-como-te-quiere-si-no-te-saluda-es-porque-es-muy-tímido... Vamos lo que viene a ser lo mismo que lo que te pasa con tu gato: haga lo que haga, la respuesta siempre es la misma: Te quiere.
Más adorables gatitos en la web de la autora Hanna Hillam
 
A ver, es una coña, en el caso de los gatos es verdad, en el de aquellas revistas, en fin, dejémoslo pa prao... La cuestión es que hoy leyendo una vez más acerca de las extrañas cosas que hace un gato para demostrar su afecto infinito, me he tropezado con un artículo estupendo en el que indican que esa manía de los minino de ponernos el culo en la cara, cuando uno menos se lo esperas, se debe efectivamente a que lo que quiere es demostrarnos su simpatía. 

Ese comportamiento, se debe básicamente a que quieren compartir con nosotros el olor de sus glándulas anales con las que secretan su olor y marcan su territorio. El hecho de presentárnoslo (es decir, el hecho de meterte el culo en la nariz), es una señal de reconocimiento. 

Podéis seguir las aventuras de Coral en su página de Facebook

En lo que yo no había reparado es en el pequeño detalle de que precisamente porque sus glándulas están en el recto, es al usar el arenero es cuando secretan la sustancia aceitosa que les permite marcar su territorio... Et voilà! probablemente sea tras su visita al excusado cuando nuestro minino más interesado está en compartir con nosotros su olor. Oh Shit!🙀 Gracias cariño, me siento muy honrada, pero no es necesario. 

Ains... Gatetes, Con lo detallistas que son ¡¿Cómo no vamos a quererlos?!













15 de junio de 2020

2020 El año en el que todo se fue a la mierda

Esta entrada me cuesta bastante escribirla, tanto, que llevo desde el 1 de enero digiriéndola para poderla procesar. Dicen los manuales de psicología, que no hay mejor forma que afrontar un problema que ponerlo por escrito para darle orden a pensamientos, sentimientos e ideas, así que supongo que no hay mejor terapia que escupir hoy lo que siento en forma de obituario.

El 1 de enero de este año se murió Nanda. Así de simple y sencillo. Mi perra, mi fiel compañera se fue, y un trozo de mí murió ese día con ella. Entonces, en aquel entonces que hoy se me antoja tan lejano, desde mi ingenuidad pensé que habiendo tenido aquel horrible comienzo, el año ya solo podía ir a mejor. La risa floja me da solo de pensar en lo que ya entonces se estaba orquestando y el destino nos tenía preparados a todos para 2020. En enero lógicamente yo aún no lo sabía. En aquel momento solo podía sentir la tristeza y la pena que sientes al despedirte de una etapa de tu vida, la que comparte contigo un perro y que por mucho que los cretinos se empeñen en repetirte,los nuestros, son y seguirán siendo para nosotros sus dueños, mucho más que un simple animal de compañía. 

Para mí la muerte de Nanda significaba dejar atrás una década de mi vida, una que compartí con ella y a la que tengo asociados multitud de recuerdos y experiencias vitales. Todas ellas se fueron con ella. Lo bueno es que también gracias a eso, ella volverá junto a todos esos momentos cada vez que una foto o un lugar regrese a mi mente. Nanda significa para mí muchas cosas, ninguna de ellas baladí. 

Nanda fue y sigue siendo mi perra, y el día que sea capaz de quitar su foto del marco desde el que aún preside la estancia, sabré que tendré asumida su ausencia como durante tantos años di por hecho su omnipresencia. 

Mi Nanda, mi perra, mi querido zorrón se apagó el 1 de enero de 2020, el año que será recordado por ser  aquel en el que todo se fue a la mierda.

Eres tú la culpable de este juego sangriento (...) Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas (...)