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Mostrando las entradas etiquetadas como nanda

Mis perros, los bares y yo

 Escribo hoy esto porque tengo ganas de que me partan la cara. Algo de eso debe de haber, porque viendo como están los ánimos respecto a la hostelería, bien parece que tengo ganas de polemizar, pero nada más lejos de la realidad. ¡Lo juro! Escribo esto porque son las ocho y media de la mañana de un día de diario en el que llevo una hora trabajando y aún no he pisado ningún bar. Yo, que podía haber hecho solita un remake de Cheers y de todos sus personajes, no he ido al bar ni iré a lo largo del día, aunque me espera por delante una jornada de nueve horas y media. Hoy es martes, tengo un café en un termo en el despacho y me quitaré la mascarilla a ratos, casi de estrangis para "saborear" un líquido parduzco y tibio que en nada se parece al café de máquina. Hoy llueve y escribo esto porque al pasar de largo esta mañana he visto vacíos los dos bares a los que solía ir a desayunar.  Bien por la pandemia. Mal por Laura y por Mónica.  Que crea que es el mal menor, no quier...

2020 El año en el que todo se fue a la mierda

Esta entrada me cuesta bastante escribirla, tanto, que llevo desde el 1 de enero digiriéndola para poderla procesar. Dicen los manuales de psicología, que no hay mejor forma que afrontar un problema que ponerlo por escrito para darle orden a pensamientos, sentimientos e ideas, así que supongo que no hay mejor terapia que escupir hoy lo que siento en forma de obituario. El 1 de enero de este año se murió Nanda. Así de simple y sencillo. Mi perra, mi fiel compañera se fue, y un trozo de mí murió ese día con ella. Entonces, en aquel entonces que hoy se me antoja tan lejano, desde mi ingenuidad pensé que habiendo tenido aquel horrible comienzo, el año ya solo podía ir a mejor. La risa floja me da solo de pensar en lo que ya entonces se estaba orquestando y el destino nos tenía preparados a todos para 2020. En enero lógicamente yo aún no lo sabía. En aquel momento solo podía sentir la tristeza y la pena que sientes al despedirte de una etapa de tu vida, la que comparte contigo un perro y qu...

Nanda está enferma. La Angustia.

Bueno, he dejado pasar unas semanas, en realidad más de un mes, antes de lanzarme a escribir esto, primero porque me es difícil hacerlo, pero también, para qué negarlo, porque el ritmo de los acontecimientos me ha impedido detenerme a pensarlo.  Todavía estoy calibrando si esto es bueno o malo. La cuestión es que escribo esta entrada quince días después de conocer el diagnóstico de Nanda: hemangiosarcoma. No tiene un pronóstico muy favorable que digamos. Podéis teclearlo en google y solazaros, o podéis simplemente quedaros con lo que os digo: Nanda está más enferma de lo que a mí me gustaría creer y muchísimo más, de lo que soy capaz de asumir.  Ya he pasado por esto antes, me he despedido de más perros, pero todas las veces duele lo mismo. Por desgracia no se acostumbra uno. Se ve que el alma no hace callo. Por eso hoy, como ejercicio de reflexión, quiero recapitular e ir contándoos el proceso de asimilación y despedida en el que nos encontramos inmersos. Ha...