Un extra de vez en cuando se agradece, y si es circunstancial, las chuches industriales (galletas, palitos, etc.) sirven perfectamente para la ocasión. Hay miles de opciones posibles en cuanto a sabores, colores, texturas y tamaños. Pero si se trata de un premio sobre una base regular (por ejemplo, durante el adiestramiento del cachorro), pueden ser un riesgo para el bienestar de nuestro perro. Si come muchas chuches, engordará, que por lo general, no es bueno; si compensamos las calorías de las chuches dándole menos comida, mantendrá el peso pero estará peor alimentado. Vamos, igualito que nosotros. Y como encontrar un equilibrio puede ser complicado en circunstancias en que necesitamos disponer de premios para darle, conviene buscar una alternativa a las chuches habituales y premiarle con algo que le guste muchísimo y que también sea nutritivo, así podremos darle menos comida de lo habitual, sin que se resienta su salud. Cada perro es un mundo, así que su gusto particula...
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