No os podéis imaginar la de vueltas que da la vida perruna aunque parezca una vida sencilla y fácil. Otras veces no da ninguna. Me llamo Axel, y mi vida ha dado unas cuantas vueltas. De cachorro recuerdo haber estado en el albergue, hasta que un día me fui muy feliz, adoptado, listo para vivir mi nueva vida. Durante esos años conocí a mi mejor amiga Selma, fuimos grandes amigos, pata con pata día a día. Un día sin avisar, como suele pasar, vimos como nuestra vida cambiaba y Selma y yo dejábamos de ser importantes para quien hasta ese momento lo habíamos sido. Así que, en un giro perruno de los acontecimientos Selma y yo volvimos al albergue otra vez, ¡casi no recordaba ya ese sitio! ¿Os habéis dado cuenta de que huele mucho mucho a perro? Total, que fueron unos días duros, adaptarse es complicado a veces pero Selma tuvo suerte y encontró pronto una familia que supo ver lo bueno que había en ella y vivió feliz. Yo ya estaba empezando a resignarme como Chiki, mi buen ami...
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