Las colonias felinas merecen u n capítulo aparte dentro de la protección animal. Aunque legalmente corresponde a los ayuntamientos su control, registro y mantenimiento, en la práctica muy pocos llevan a cabo alguna de estas tareas. Lo ideal sería registrar cada colonia, chipar a cada individuo a nombre del ayuntamiento correspondiente y asignarlo a la colonia a la que pertenece, esterilizarlo y devolverlo a la colonia. Casi una utopía, ¿verdad? La tendencia general es capturar a los individuos de la colonia de forma escalonada, generalmente usando jaulas-trampa, esterilizarlos y soltarlos de nuevo, una vez recuperados de la intervención. Si precisan algún otro tratamiento veterinario, cura de heridas, etc., se aprovecha el momento en que están inconscientes, puesto que es muy difícil manipular un gato silvestre. Susana González Tuya nos habla del esquema de su actividad de protección animal, como encargada de una colonia felin...
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