En el batiburrillo actual de páginas web, mensajes de WhatsApp, redes sociales, etc., se mezclan palabras y conceptos a veces sin concierto y con muy poco acierto. Y acaba siendo difícil determinar si estamos hablando de un perro acogido, adoptado, comprado o... ¿quién sabe? Tendemos a utilizar los términos “de moda” sin pensar en su significado, y eso nos lleva a barbaridades que pueden tener su gracia (o no), como las catástrofes “humanitarias” que de vez en cuando sobrevuelan las noticias y nos hacen sonreír pensando en un terremoto compasivo y atento... En el mundo de los animales domésticos se extiende la tendencia a denominar “adopción” a cualquier método de adquisición de un perro, gato, o peludo en general. Y no, no todo es adoptar. Adoptar implica trámites, contratos, compromisos; adoptas un perro en una protectora, recoges un perro callejero, rescatas un perro en la autovía... Hablamos con precisión de adoptar cuando suscribimos un contrato de adopción con una ent...
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