En primer lugar, armarte de paciencia. Tienes que saber qué es lo que quieres obtener y lo que puedes ofrecer. Analiza tu vida: el tiempo disponible para el perro, tu nivel de ejercicio físico (y si es compatible con un perro), espacio en casa y dinero (aunque estos dos últimos no varían mucho de un perro a otro, al menos en principio). Si dedicas varias horas al día a hacer ejercicio, y es de un tipo que puedes compartir con tu perro, entonces te irá bien un perro muy activo: saldréis juntos a caminar, correr, etc. Si tu idea de ejercicio se acerca más bien al sillon-ball, un perro tranquilo, que no necesite más allá de una o dos horas de paseo al día, puede ser ideal para ti, y de paso, te motivará a despegarte del sofá de vez en cuando… los cachorros requieren más atención y dedicación, y te darán mucha más vidilla (o sea, tendrás el alma en vilo con más frecuencia; el alma… y la fregona); un perro de más edad se adaptará a tu ritmo de vida tranquilo sin problemas. Si...
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