Yo tengo claro que aprender a decir no es una de mis tareas pendientes. Soy una de esas personas que da rodeos esperando que el de enfrente lea entre líneas que estoy en desacuerdo con lo que me propone. Es un error por mi parte pretender que el otro adivine lo que en realidad pienso, y lo sé, pero supongo que es una mezcla de carácter, cultura y un tipo de educación. Lo que viene siendo la herencia recibida . A la gente como yo, nos resulta muy violento decir que no a bocajarro, por eso no soportamos que se nos ponga en ese brete. Como os podréis imaginar, mezclar mi falta de asertividad y el acogimiento animal no es muy compatible, que digamos… A ver, vaya por delante que yo los animales con los que convivo son fruto más bien de un “sarna con gusto no pica” que de una “obligación” para con la protectora en la que colaboro. Hombre, las cosas como son, a la Vaca “alguien” me la metió por los ojos, pero vamos que tampoco me hice yo mucho de rogar. Escribo esto, insisto no por mi sit...
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