Hace un par de meses, cuando estaba en marcha el I Concurso de Dibujo Infantil de Amigos del Perro, como muchos otros voluntarios y trabajadores, comencé a dar publicidad a la iniciativa entre los niños (y padres) de mi entorno. Así que para invitarles a participar, les pedí me hiciesen llegar sus obras de arte de temática animal. Hasta aquí todo normal, pero a partir de ese momento mi inexperiencia en el tema infantil hizo que me sorprendieran de la forma más grata posible. Os cuento: Desde mi perspectiva de adulto al explicarles a los niños en qué consistía el concurso, me limité a explicarles que se trataba de un concurso de dibujo sobre animales y he aquí la clave de la cuestión: En algún momento de mi torpe explicación no fui capaz de decirles que debían dibujar un perro o un gato, sino que me limité a generalizar utilizando el término “animal”. Ese fue el pistoletazo de salida para el bombardeo de trabajos infantiles que me hicieron llegar y que yo recibía albor...
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