Quería dedicarle unos minutos de mi tiempo y del vuestro a simplemente manifestar un concepto que por lo que parece para algunos es difícil de entender: mi perra y mi gata no son mascotas, son miembros de pleno derecho de mi familia. Es decir, no tengo simples animales, tengo dos compañeras de otra especie. Así de simple. MARÍA, JAVI, NANDA Y SU AHIJADO ROLAND Antes de que alguno se lleve las manos a la cabeza y me diga que estoy mezclando churras con merinas, voy a intentar explicarme y ahondar en el asunto. Distingo perfectamente una persona de un animal. Es más, distingo a la perfección las diferencias que hay incluso entre distintas especies de animales. Sé que cada uno de nosotros tiene unos códigos y unas limitaciones distintas. Sé que puedo pedirle a mi perra que me siga al fin del mundo pero no que razone y me diga cuantas son dos más dos. Sé que hay lugares en los que será bien recibida y otros en los que no procede que me acompañe. Sé que tiene que estar bien...