La semana pasada hablábamos de las distintas modalidades de maullido que los gatos han desarrollado para comunicarse con nosotros. Sin embargo hay otro aspecto muy relevante en la relación humano-felina que no siempre sabemos interpretar correctamente: el lenguaje corporal. Como ya comentamos anteriormente, los gatos no son animales sociales y por tanto no han tenido que desarrollar un lenguaje que facilite su vida en comunidad. Al contrario que los otros mejores amigos del hombre, los felinos disponen de una forma de expresión mucho más sutil, basada en matices, que dificulta su reconocimiento sino se basa en la observación y la continuidad. En muchas ocasiones esta falta de entendimiento hace que malinterpretemos las señales o deseos proyectados por el gato. Parece ser que gran parte de la base de este error se basa en la comparación entre gatos y perros, cuando se trata de dos especies totalmente distintas en cuanto a comportamiento y forma de relacionarse. Así por ej...
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