Qué gran sorpresa compañero. Menos mal que la vida, se acuerda de ti y por fin te da un respiro. A veces, lo bueno se hace esperar, y hoy por fin ha llegado tu momento. La verdad es que como tengo alma de pesimista crónica, siempre tengo miedo de que la suerte se me agote, y que el próximo de vosotros, mi ahijado, sea el último de la fila. Le tengo pánico a ese momento y a veces me agarrota. Lo pensé con Oni, la verdad. Con Roland, había perdido la esperanza, y contigo, aunque me negaba a aceptarlo, temía tener que verte marchitar. Gracias a dios nunca acierto, y mis queridos rotos, siempre encuentran su ansiado descosido. Te voy a echar de menos querido. Voy a añorar tus tirones y tus nervios, tu empeño en perseguir un rastro y tu ansiedad por saludar a todas las perras (con A) que nos cruzamos por el camino. Pero por encima de todo voy a evocar tus ojazos marrones clavados en los míos cada vez que intentabas comunicarme algo: quiero irme, t...
BLOG PARA PROTECTORAS Y AMIGOS DE LOS ANIMALES