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Muezza: el origen de la adoración gatuna en Turquía

De entre todos los animales de la Tierra el gato era el preferido del Profeta Mahoma. De hecho, cuando predicaba, era común que lo hiciera portando algún felino en sus brazos. Se cree por tanto que el gato adquirió el don de caer siempre de pie como regalo del profeta al acariciarles el lomo. En la casa del profeta vivían varios felinos, pero la preferida era una gata llamada Muezza. Un día Mahoma se vestía para asistir a la oración matinal y al ir por su túnica descubrió a Muezza dormida sobre la manga. Para no perturbar su sueño, tomó unas tijeras y cortó la manga. Al regresar de la mezquita la gata agradecida por la consideración, le hizo una reverencia a Mahoma. El Profeta ha su vez conmovido acaricio tres veces la frente del felino, dejando con el roce de sus dedos la marca de Alá en forma de letra M. 

La leyenda dice que Muezza era una gata blanca con un ojo ámbar y otro azul, motivo por el cual, gracias a ella los gatos blancos con ojos disparejos son considerados en Turquía “regalos de Alá" y cuando además nacen con rayas en la cabeza se entiende que también fueron bendecidos con la marca del Profeta.

¿Os ha gustado la leyenda? Pues sabed que ese es uno de los motivos por los que vuestras redes sociales se han llenado en los últimos días de adorables felinos durmiendo en tiendas de ropa en Estambul, se debe básicamente a eso: los turcos son verdaderos cat-friendly y su amor sin parangón en occidente tiene su origen en el Islam.

Os dejo por aquí los enlaces esas imágenes increíbles de gatetes roncando a pierna suelta en Mango que han fascinado a la prensa seria y también un par de vínculos a blogs de viajes donde podéis seguir cotilleando la relación intrínseca entre los felinos y la antigua Constantinopla.

Disfruta y recuerda: 

«Si le haces daño un gato tendrás que construír una mezquita para que Dios te perdone»

¡Palabra de Alá y de Mahoma!

YWC





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