A mi amiga y compañera de este blog Lelia, le llamó poderosamente la atención que Troy su perro de aguas se transformase de vez en cuando en un perro ardilla. Ya sabéis, esos perros que como los famosos roedores hacen acopio de alimento para el invierno. Así que rebuscando en internet, he dado con la clave de este comportamiento. Parece ser que como muchas otras cosas forma parte de su herencia salvaje. Los cánidos como los zorros o los lobos, suelen recurrir a este truco para preservar los restos de su caza de otros carnívoros y carroñeros. Cuando la caza ha sido abundante y los estómagos ya han sido saciados, ¿qué hacer con los excedentes?, el instinto les hace enterrar los restos para poder recurrir a ellos cuando el alimento escasee. Además el enterramiento les permite preservar mejor la comida y puede evitar que sean encontrados y aprovechados por otro animal. Esta técnica suelen utilizarla principalmente con los huesos que pese a tener una menor carga energética, puede ser apr...
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