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Mostrando las entradas etiquetadas como vergüenza

VERGÜENZA: EL ABANDONO EN NÚMEROS

Cuando la deshonra juega en casa Leo en una web que la vergüenza ajena produce en nosotros las mismas reacciones psíquicas y neuronales que la vergüenza propia. Desde pequeños hemos aprehendido las connotaciones culturales de este sentimiento por lo que hemos interiorizado lo que nos causa (o debería causar) vergüenza y lo que no. Entendemos por vergüenza el desagradable estado que una determinada situación nos produce y que hace que nos sintamos separados o distintos de otras personas. La vergüenza no es más que un modo de empatía. A la inversa, pero empatía al fin y al cabo. Podemos sentir empatía hacia otra persona cuando sufre o cuando hace el ridículo, y de una forma absurda, empatizamos con su vergüenza cuando hace algo reprobable a nuestros ojos. Y aquí viene el meollo de la cuestión: Durante el año 2013 “ solo” en Gijón se recogieron en el depósito municipal 591 perros. Y ahí está otra vez esa sensación de oprobio atenazándome la garganta. 188 de los mism...

LA PERRA COLOR CANELA

El Gran Arturo Pérez Reverte ha tenido la generosidad de autorizarnos para reproducir uno de sus estremecedores textos. Como muchos de vosotros sabréis, el conocido escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua fue además durante muchos años cronista de guerra. Hace tiempo que dejó su anterior profesión para dedicarse en exclusiva a la Literatura. Aún así tiene tiempo para colaborar en su personal batalla contra el abandono animal. Aquí os dejamos la reproducción íntegra de uno de los múltiples artículos rubricados por el autor con la misma temática: lunes, 23 de mayo de 2005 La perra color canela El perro estaba suelto en la autovía, solo, desconcertado, esquivando como podía los coches que pasaban a toda velocidad. Cuando reaccioné, era tarde. Mientras consideraba el modo de detenerme y sacarlo de allí, lo había dejado atrás. Estacionar el coche con ese tráfico era imposible, así que no tuve más remedio que seguir adelante, mirando por el retrovisor, apenad...