Como todo hijo de vecino, tengo o tuve cuatro abuelos y si al padre de mi padre por desgracia apenas lo conocí, tuve al menos la suerte de disfrutar durante 17 años de mi abuelo materno. Mi abuelo Manuel, era un hombre honrado, hablador, generoso y sociable, que nos dedicó tanto tiempo y cariño a los nietos que aún pasados 18 años de su ausencia, sigo recordándolo con frecuencia. Mi abuelo era un albañil, que había nacido en Sama, que pasó la revolución y la guerra, y sobrevivió a ambas, para pasar una larga postguerra. Mi abuelo, no olvidó jamás que en los tiempos de escasez, los pocos y sabrosos bocados de que disfrutó, provenían del pueblo del que su padre, años atrás, huyendo de la miseria había escapado. Y así, si mi bisabuelo, quiso a toda costa dejar atrás la aldea y el devenir de agricultor que lo esperaba, mi abuelo, creó un vínculo afectivo irrompible con la que había sido la patria chica de su padre. Y allí llevó a vivir a su familia, esperando tiempos mejores. ...
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