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5 de junio de 2016

GUARRERÍAS

Cada día vemos el resultado de actitudes incívicas, antihigiénicas, irresponsables... una panda de guarros es lo que hay por ahí, haciendo guarrerías (gochaes, vaya).

Empezando por los que tiran la bolsa de la basura en la papelera, dejándola inutilizable, siguiendo por los que escupen en la calle, o van sembrándola de cáscaras de pipas (también escupidas, naturalmente), y terminando con los que, ¡oh maravilla de la inventiva humana! vacían la bolsa de basura en la vía del tren por encima de la valla. Sí, sí, esta misma tarde lo he visto yo misma con estos ojitos de mujer fatal... y la bolsa se la llevó, supongo que para reutilizarla mañana. Algunos parece que no han entendido bien ese rollo de reciclar, ¿verdad?

Pues ahora vamos a ver qué hacemos mal los que tenemos perro, que tampoco somos perfectos. El descaro absoluto es el de los que pasan de recoger nada; incluyo a los que consideran que como total, está en la hierba, ya se desintegrará cuando llueva: de eso nada, monada, por esa hierba paso yo, pasa mi perro, pasan niños... así que ya estás recogiendo con tu bolsita.

Y ahora vamos con los que sí que usan la bolsita, y luego se ponen creativos: en vez de depositarla bien atadita en una papelera, la sueltan en medio de las bolsas de basura que la gente deja para la recogida municipal en donde no hay contenedores. Señores, los barrenderos no pueden andar recogiendo del suelo veinticinco bolsitas minúsculas. Lo mismo vale para los que dejan la bolsita al pie de un árbol o una farola. Si la intención es decorar, por favor, busquen una opción mejor. Un lazo amarillo, por ejemplo. Y los peores, para mi gusto: los que atan la bolsita y la tiran al río o a la vegetación que bordea el camino. Claro, como el río no está lo bastante contaminado ya, vamos a añadir la bolsa de plástico a la mierda, ¿verdad?

Vamos a ser mínimamente sensatos, y respetar un poquitín a los demás y al medio ambiente. Que no quiero pensar cómo tendrán sus casas si se comportan así... aunque claro, lo mismo en su casa no lo hacen, ¿¿eh??

Kamparina