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PATTIE Y SHELMA

Tengo una muñeca vestida de azul, decía una canción de mi infancia… Ahora en la adultez yo a falta de una, tengo dos muñecas en una toalla verde…

Pues sí, Pattie y Shelma, son dos criaturas que alguien cosificó como objeto y determinó que su vida valía tan poco como para merecer ser arrojadas a la basura nada más nacer…

Pattie y Shelma, junto con sus ocho hermanos (Cuco (macho), Anu (macho), Tula (hembra), Darwin (macho), Panda (hembra), Pilla (hembra), Mica (hembra) y Eirel (macho)), aparecieron un lluvioso martes de noviembre en Cogersa… Claro, una persona muy concienciada con el medio ambiente, las clasificó como basura orgánica y con la misma las depositó en el vertedero regional…


Por suerte para ellos alguien los encontró a tiempo y ahora están repartidos entre cinco casas de acogida que luchan por salvar sus vidas a golpe de biberón.

En la nuestra aterrizaron dos, y con su aspecto de pequeñas larvas, horrorosas y bellas al mismo tiempo, las bautizamos como Pattie y Shelma en homenaje a las televisivas gemelas de los Simpson. Es un poco injusto para ellas lo sé, pero necesitaban añadir un poco de humor en sus vidas.

Ahora, renqueantes y protestonas, se acurrucan en su cajita junto al radiador. Duermen como marmotas y se aceleran como bólidos de fórmula uno en cuanto intuyen el biberón. Son simpáticas y adorables, pero tan frágiles, que el tiempo que transcurre entre toma y toma se convierte en crucial. Nosotros nos acercamos a la caja con miedo a que alguna de ellas, de repente, sin nosotros saberlo haya enfermado.



Su apariencia es tan vulnerable que choca con el ímpetu con el que luchan por engancharse al biberón. Me hacen sonreír cuando las veo patalear frenéticamente por alcanzar el ansiado alimento. En esos momentos le agradezco al hijo de la gran puta que las ha dejado tiradas que me haya regalado estos pequeños instantes de felicidad. Ojalá alguien lo arroje también a él a la cuneta cuando más lo necesite… En fin… La vida sigue, y esperamos que se abra camino en el caso de estos pequeños infelices.



Es tan incierto su futuro como su presente, pero hagámosle una ofrenda al dios de los perros, para que les permita salir adelante.
Chiquitinas, no os preocupéis, nosotros ya os queremos un mundo porque es imposible no hacerlo. Lucharemos por vosotras como leones para que sobreviváis.

¡Ánimo chicas, la vida os está esperando!