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25 de julio de 2016

VETERINARIOS DE AVANZADILLA

En los tiempos que corren, con internet campando a sus anchas saturándonos de información y de desinformaciones, iniciar un escrito diciendo que los dueños de los animales podemos ser “veterinarios de avanzadilla” hará a más de un profesional llevarse las manos a la cabeza, pero lejos de pretender invadir un terreno que por desconocimiento no nos pertenece, intentaré explicarme.

Como todo dueño de gato, perro, cobaya, periquito o cualquier tipo de animal doméstico sabe, la estrecha convivencia con nuestros animales hace que seamos capaces de detectar antes que nadie cualquier tipo de comportamiento anormal en ellos, lo cual será de gran ayuda al profesional que después tenga que atender a nuestras mascotas. De hecho, ante la imposibilidad de hablar de los animales que nos acompañan, el veterinario dirigirá las preguntas al propietario al tiempo que realiza las exploraciones pertinentes, y ¿qué es lo que como dueños podemos detectar?




  • Los temidos “bultos”. Los dueños detectamos antes que nadie ese bulto que hace un par de días no estaba ahí. Las caricias, además de aportar bienestar a nuestros animales pueden ayudar a la detección temprana de tumores.
  • Alteraciones en la piel y parásitos: A veces van unidos, y a veces no. irritaciones y heridas superficiales, calvas, pérdidas de pelo, caspa o costras… pueden ser producto de alergias, picaduras u otro tipo de alteraciones dermatológicas, también en ocasiones de una alimentación inadecuada. Para el veterinario será primordial la información de primera mano que podrás darle acerca de la aparición y posibles contextos en el que se hayan producido los cambios (una salida al campo, la presencia de pulgas y/o garrapatas, un cambio en la dieta, etc.)
  • Infecciones de oído: un animal que ladea la cabeza y la mantiene inclinada, que se rasca insistentemente el mismo oído o que emite quejidos al tocar el cuello, puede ser un animal con una infección de oídos.


En ocasiones son pequeñas alteraciones, y no se trata de tornarse hipocondríaco ni de volver loco al veterinario con los diagnósticos recién extraídos de google, pero es innegable que como propietarios vamos a detectar los cambios antes que nadie aunque desconozcamos el nombre técnico de la patología.




Dicen además los expertos, que acostumbrar a nuestras mascotas a exploraciones comunes: dientes, orejas, palpaciones en búsqueda de bultos, puede reducir la ansiedad de los animales a la hora de enfrentarse a la consulta del veterinario al estar más familiarizados con parte del proceso.

De ese modo quizás pudiésemos reducir las caras de pavor al visualizar la camilla, pero a decir verdad, ¿Quién no entra en pánico, aún con todo su humano raciocinio, ante la vista de la silla del dentista? Os entendemos queridos, a nosotros tampoco nos gusta ir al médico J

Fuente Imágenes: http://www.qcosas.com/perros-odian-veterinario/