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3 de marzo de 2014

AÑO DE LLUVIAS, AÑO DE PULGAS


El año pasado fue año de pulgas, un invierno muy lluvioso y un verano seco y soleado. Así que las pulgas se multiplicaron por doquier. Como una plaga bíblica. Supongo que muchos habréis oído ese tópico que dice que las pulgas de perro no pasan a los humanos. Bien. Yo diría: ¡Falacias! Aunque bien es cierto que las pulgas prefieren ser huéspedes de animales, la verdad es que puedes tener la mala suerte de cogerlas en un momento dado y si eres como yo, alérgica, no puedes más que ponerte manos a la obra para erradicarlas.




Comienza la guerra. Las pulgas son un ejército multitudinario y genéticamente preparado para sobrevivir. Cada pulga pone unos 5-10 huevos al día, por lo que si no trabajamos en la prevención podemos enfrentarnos al infierno. Lo principal para evitar el contagio es mantener la higiene de nuestros perros, pero no os engañéis. Que un perro tenga pulgas no quiere decir que hayamos descuidado su higiene, o que esté sucio. Los perros pueden coger pulgas aunque pongamos a su disposición todo un arsenal de guerra química. Las pulgas son parásitos muy resistentes preparados para sobrevivir en condiciones muy adversas. Es fácil que un perro en contacto con otro animal se infecte, también puede coger pulgas simplemente paseando con nosotros. Los jardines con hierbas altas, los paseos por el monte o por zonas rurales donde haya ganado son lugares propicios para la infestación. En ocasiones somos nosotros mismos los que sin querer portamos las pulgas a nuestras mascotas. Un paseo por el monte o una ruta puede hacer que transportemos las pulgas en las fibras de nuestras ropas sin percatarnos. La prueba de esto son los gatos caseros que de repente un día amanecen con pulgas sin haber abandonado en ningún momento la calidez del hogar. La mejor forma de evitar esta plaga es la prevención. Bañar a nuestro perro o gato y mantener limpia su cama es primordial ya que puede ser un foco de infección. Las pulgas suelen anidar en las fibras de la ropa, bien sea el capazo de nuestra mascota, una alfombra, una manta, un colchón… Por lo que es necesario que limpiemos regularmente la cama de nuestros perros o gatos, así como las estancias que comparten con nosotros.



El siguiente paso para evitar las infestaciones de visitantes no deseados es la utilización de collares antiparasitarios. Principalmente en primavera y otoño, fechas en las que las pulgas y otros parásitos como las garrapatas, están en el punto álgido de su ciclo biológico, los collares pueden ser unos grandes aliados. Existen también otros formatos, como las pipetas líquidas que contienen los mismos componentes químicos para repeler los parásitos. Otro socio frente a estas plagas comunes son los aerosoles, aunque su eficiencia suele ser de más corta duración. Cualquier veterinario os aconsejará cuál es el mejor método de prevención para vuestros animales. Las principales diferencias entre los productos es el tiempo: los collares suelen tener una duración de 3 meses frente a las pipetas cuya duración estimada es de un mes. Aunque también puede influir la reacción en la piel de nuestra mascota: en ocasiones los collares pueden producir alergias en la piel de los animales que se manifiesta con erupciones o pérdida de pelo en la zona en contacto con el collar. En estos casos el especialista veterinario suele decantarse por el spray ya que la incidencia en alergias es menor. Los sprays o aerosoles suelen estar más recomendados para tratar las camas o habitaciones más que los animales, puesto que en ocasiones pueden ser tóxicos.

Con todo nuestro esfuerzo (económico y físico) no os desesperéis si en un momento dado y pese a todo las pulgas se abren paso en vuestras vidas y en el de vuestros animales. Están hechas para sobrevivir. En estos casos y en base a mi experiencia personal yo recomendaría el uso de comprimidos antipulgas. Hay una marca muy conocida a la que no vamos a hacer publicidad gratuita, no obstante he de decir que la utilización de estas pastillas, suele ser muy eficaz. Aunque económicamente hay que hacer un esfuerzo extra, es cierto que su utilización continuada facilita el no tener que enfrentarnos a estas desagradables situaciones de infestación. Estos comprimidos tienen que administrarse una vez al mes, y el secreto de su éxito es que funcionan como una especie de “anticonceptivo” para pulgas,  bueno para ser más exactos, lo que hacen es dejar estériles a las pulgas que se alimentan de nuestros perros. De ese modo, al romper la cadena de reproducción de los parásitos es mucho más sencillo acabar con su presencia.

Las pulgas pueden ser “solo” un incordio, aunque nuestras mascotas suelen pasarlo bastante mal debido a la picazón que les produce y que puede desembocar en erupciones o heridas por el continuo rascado. También pueden ser fuente de contagio de otras enfermedades más serias como la peste (suena a otra época) o el tifus, lo cierto es que uno de los “efectos secundarios” más comunes son las lombrices intestinales. Para evitar males mayores es recomendable que siempre estemos preparados contra este parásito, sobre todo cuando nuestros amigos son ancianos que pueden ser más susceptibles a estos problemas.



MARÍA Y JAVI