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24 de julio de 2014

PARÁSITOS EXTERNOS: PULGAS Y GARRAPATAS


Como su nombre indica son aquellos que viven en la piel del animal, o sea en el exterior.

Los más comunes son las pulgas, las garrapatas y los ácaros, éstos últimos responsables de diferentes tipos de sarna, de los que hablaremos en otro post.

Las pulgas son insectos con el cuerpo aplanado lateralmente de color marrón o negro. Se suelen detectar por la suciedad que dejan en el pelo de los animales, aunque resulta difícil si el pelaje es oscuro o negro.

El clima cálido y húmedo favorece el óptimo desarrollo de las pulgas y puede llegar a ser un problema estacional o anual. En la actualidad, al vivir los perros en nuestros hogares, y no haber tanto cambio estacional debido a la calefacción, suelen ser un problema anual.

Las señales de los problemas por pulgas van desde una leve irritación en la piel, a un gran picor que supone un rascado por parte de su perro que puede llegar a provocarle llagas y las consecuentes infecciones cutáneas.

Las mascotas jóvenes o de tamaño pequeño que sufren una infestación masiva con pulgas pueden padecer anemia, y en áreas con infestaciones moderadas o graves, las personas pueden sufrir picaduras de pulgas.

Las pulgas son capaces de transmitir algunas enfermedades infecciosas a mascotas y en raras ocasiones a las personas.

Los daños más habituales son picor e irritabilidad en el animal, y si éste es alérgico producen DAPP (Dermatitis Alérgica por Picadura de Pulga), que da lugar a inflamación en la piel, mucho picor y caída del pelo.

Las garrapatas pican la piel para alimentarse de la sangre del animal. Su mayor gravedad estriba en que son portadoras de muchas y muy graves enfermedades, la más habitual es la denominada piroplaxmosis o babesia enfermedad muy grave que si no es tratada a tiempo puede ser mortal para nuestra mascota ya que los parásitos atacan a los glóbulos rojos de la sangre y puede afectar al corazón, pulmones, hígado, bazo, etc.

Hay que estar muy pendientes de la actitud de nuestro perro una vez extraída la garrapata, si está decaído y sin apetito, llevarlo urgentemente a la clínica veterinaria para que, tras el necesario análisis, en caso de haber contraído la enfermedad, se proceda con el protocolo adecuado de medicación que permita la recuperación de la salud de nuestro perro.

Normalmente aparecen en primavera – verano cuando se dan las condiciones climatológicas adecuadas de calor y  humedad.

Su localización predilecta suele ser las orejas y el cuello y en general toda la zona de la cabeza pero, pueden estar en cualquier otra parte del cuerpo. Son fáciles de reconocer al tacto y es necesaria, una vez localizadas, su extracción. Para la misma es de suma importancia que no quede ninguna parte del parásito dentro de la piel del perro, ya que provocaría infecciones.

Como hemos visto en post anteriores, para la eliminación de las garrapatas se pueden utilizar pinzas especiales, o bien se impregna en aceite todo el cuerpo de la garrapata, lo que provoca su muerte y posterior caída; otra opción, es utilizar el alcohol, siempre que no estén sujetas a ninguna mucosa, ya que éste provoca tanto su muerte inmediata, como la desinfección de la zona de la mordedura.

La mejor manera de evitar problemas con este tipo de parásitos es la prevención, existen en el mercado productos que nos permiten mantener a salvo a nuestras mascotas de ambos parásitos, bien sea utilizando pipetas mensualmente o bien alguno de los collares que tienen diferente duración de actuación frente a ambos parásitos. En cada caso dependerá también de la opinión del veterinario el utilizar uno u otro sistema y de nuestra decisión y comodidad. Lo que es importante es utilizar siempre los de última generación ya que estos parásitos pueden desarrollar resistencia a los productos que se utilizan para su prevención.


LOLA MORENO

Educadora canina y Entrenadora de perros de trabajo y utilidad acreditada por el Principado de Asturias.
Presidenta de la Fundación Amigos del Perro del Principado de Asturias.