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29 de septiembre de 2014

YES WE CAN: MALETAS…


Hace poco (bueno quien dice hace poco, dice hace un mes, pero el tiempo sigue siendo relativo… ) recibí una nueva petición de Change.org en la que recogían firmas para que la Organización Internacional de Aviación Civil no equiparase los animales con las maletas.

La iniciativa la había lanzado una chica a quien se le había muerto uno de sus perros en un trayecto de avión relativamente corto (Mallorca-Sevilla). El Animal, por cierto, estaba en perfectas condiciones físicas antes de viajar y su edad no hacía prever ninguna desgracia (5 años). A raíz de esta horrible experiencia se inicia una campaña en la que se presentan los casos de distintas personas y en el que además participan varios rostros conocidos de nuestro país. Os dejo el enlace aquí para que le echéis un ojo y si se tercia y aún se puede firméis la petición si lo consideráis oportuno.


Como soy una ser racional, aunque a veces no sea una persona razonable, comprendo perfectamente que quizás los aviones no estén pensados para el transporte de animales. Entiendo también que este país nuestro ha cambiado mucho en los últimos años, que gracias a dios en la mayoría de los casos, los animales han dejado de ser un objeto para pasar a ser miembros de pleno derecho de una familia. Por eso mismo, como los tiempos evolucionan habrá que ir adaptándose.


Escribo todo esto porque como la ignorancia es muy atrevida, hace apenas unos meses haciendo campaña contra el abandono animal en época de vacaciones, yo misma remití en uno de mis post a determinadas compañías aéreas para recibir información a la hora de viajar con perro. No tuve en cuenta desde luego, cuáles son las condiciones en las que viajan nuestros animales en la bodega de un avión.

No se trata únicamente de la separación que puede ser más o menos traumática. Tampoco de los altos niveles de estrés que sufre un animal en estas circunstancias, es simplemente una cuestión de humanidad. Los animales no son maletas. No puedes almacenarlos durante horas sin tener en cuenta las circunstancias ambientales a las que está sometido. En este mismo blog ya se ha advertido sobre los riesgos del golpe de calor, y siendo éste un peligro real para los animales y si ya se han constatado varios fallecimientos por causas similares, sinceramente no entiendo cómo se sigue llevando a cabo esta práctica.

Porque vamos a ver, una cosa es que yo viaje con mi perro, y el pobre infeliz sufra un infarto, por lo que sea, estrés, genética, fatalidad… Y otra cosa muy distinta es que una compañía aérea vaya a jugar con mi perro y las maletas de todos los pasajeros al tetris sin tener en cuenta si el animal puede o no respirar, es decir, si va a ser capaz de sobrevivir a este trance. Porque ya puestos a ver las cosas desde un punto de vista monetario, oigan señores, que yo pago unos gastos extra por este servicio, es decir por enviar a mi perro por este medio. Recalcar que no es facturado como una maleta normal sino que se cobra un sobrecoste por lo que yo entiendo, o entendía, es garantizar que el animal llegue a su destino.

Claro, aquí debe ser que no especifican si tiene que llegar vivo o muerto…

Lo siento, pero no concibo que, como a las personas que cuentan sus experiencias personales en el vídeo, la empresa de turno, me dé el cadáver de mi perro sin más explicación de lo ocurrido y no contenta con eso, se disponga, para compensar, a facilitarme un descuento de X euros para mi próximo vuelo… ¿De verdad alguna lumbrera de la administración empresarial se piensa que vas a “repetir tan grata experiencia”?

Insisto. Entiendo, comprendo e incluso soy consciente de que tal vez no estén pensados estos medios de transporte para convertirlos en perreras ambulantes de altos vuelos.

Soy capaz de asumir que un animal estresado y angustiado puede hacer realmente incómodo el viaje en cabina a todo el pasaje, pero (siempre hay un pero), y digo yo, ¿No sería lógico que alguien más avispado y con más posibilidades económicas que yo viese un target, un nicho de mercado, en este vacío que son los viajes con animales? De verdad a nadie se le ha ocurrido pensar que si esta situación ya ha ocurrido en más de una ocasión, y aún así sigue habiendo demanda, ¿quizás sea mejor habilitar, que se yo, una zona en la bodega para el desplazamiento de animales?

Señores empresarios, hay muchos tarados como yo que no estamos dispuestos a dejar de lado a nuestro mejor amigo. Que, visto lo visto, ni se nos pasa por la cabeza jugar a la ruleta rusa con nuestro perro para montarlo en un avión. Que lo queremos tanto que seremos capaces de pagar lo que sea con tal de no separarnos de su vera.

Pregúntenle a la hostelería. Somos buenos pagadores, nos moveremos donde sea. Los alojamientos ya han visto el negocio. Ahora les toca el turno a los medios de transporte.

Y aprovecho para finalizar con la frase de Mahatma Gandhi que encabeza el video:

“La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales”. Y hasta ahí puedo leer…

MARÍA Y JAVI